Reportaje | A. Calvo
Espectáculo televisivo
Cerca de cinco mil personas llenaron el pabellón de El Toralín para respaldar a Zapatero y los candidatos a las capitales de provincia en un nuevo estilo de mitin
Algunos de los candidatos con Zapatero y los jóvenes que ayer ocuparon la tribuna.
Aunque en El Toralín de Ponferrada había cerca de cinco mil personas el ambiente estaba un poco frío y pocos se atrevieron a quitarse la chaqueta, a pesar de que la música que daba la entrada a cada uno de los alcaldables a las capitales de provincia de Castilla y León era muy bailonga y discotequera. Sin embargo, hasta que no llegaron al atril los candidatos de Ponferrada y León, junto con Óscar López y Zapatero, más que un mitin para presentar a los candadatos socialistas los militantes parecían estar en un programa de televisión americano. Sólo faltaba que la charla comenzara en una salita, como en Buenafuente .
Sergio y María fueron los protagonistas de esta primera parte del acto político y actuaron como maetros de ceremonias. Uno por uno los alcaldables pasaron por sus micrófonos para responder a preguntas como ¿qué sueño tienes para Zamora? o ¿vas a jubilar al actual alcalde? Conversaciones con enjundia que la chica realizaba caminando por un pasillo hasta llegar al pie del escenario, donde los candidatos eran recibidos por aplausos y el resto de sus compañeros. Alguno salió con tanta emoción que tuvo un traspiés, como Luis Escribano, candidato en Burgos. El alcalde de Palencia recordó al socialista Celso Gavela, con el que coincidió en el Senado y a la presentadora se le fueron un poco las letras y también americanizó el nombre del candidato ponferradino, al que llamó Folgueras y vez de Folgueral.
Al ritmo de The Killers , saltaron al escenario el alcalde de León y Samuel Folgueral, que entró lanzando besos. Como el resto de los socialistas, llevaban el uniforme de camisa, americana y pantalón de sport, entre los que predominaba el vaquero. Después, empezó el acto oficial, el mitin y los discursos y la normalidad llegó con los atriles.
Antes de que llegara Zapatero el revuelo era tal en las primeras filas, la de los más entusiastas militantes del partido que, al final, algunos alcaldes, como los de Santovenia de la Valdoncina y Cistierna, tuvieron que sentarse con los jóvenes de la tribuna, disimuladamente, por la falta de sillas. Entre el resto del público, muchos conocidos como la concejala de Deportes de León, Natalia Rodríguez Picallo, que estaba justo al fondo del pabellón. En las gradas, alcaldes y concejales de toda la provincia, desde Sahagún a la montaña. Lo mismo de la comarca del Bierzo, que se volcó con el mitin.
Zapatero volvió a apelar a la rivalidad del Bierzo con el resto de León y explicó a todos los asistentes que esta polémica «es la salsa de la provincia». Pero de más allá del puerto del Manzanal llegaron a Ponferrada cerca de 30 autocares más otros quince procedentes del resto de la comunidad autónoma.
Aunque El Toralín se llenó, lo cierto es que las banderas rojas y blancas se movieron con poca fuerza. Las mujeres más atrevidas vitorearon a Zapatero y también le reclamaron, aunque muy de lejos el AVE. Una madre, con su hija en brazos se mantuvo mucho rato en pie para animar al presidente aunque su hija, absorta, cantaba la canción de los payasos: «¡Hola don Pepito!, ¡hola, don José!» ¿Con quién estaría hablando?