PSOE y PP encaran las elecciones en Cataluña con objetivos muy distintos
Los socialistas luchan por salir airosos de la inevitable derrota de José Montilla
Socialistas y populares encaran la campaña electoral catalana con objetivos muy distintos. El PSC lucha por sortear el batacazo mientras que el PP aspira a ser decisivo para el cambio de gobierno. Los socialistas dan por segura la derrota de José Montilla, pero se niegan a admitir que esos resultados sean el preludio de lo que ocurrirá en las generales del 2012. Los populares, en cambio, hacen una lectura nacional de estos comicios y están convencidos de que serán un primer test para medir las posibilidades de un desembarco de Mariano Rajoy en el palacio de la Moncloa.
El alma de los socialistas está dividida. No es ningún secreto que en los cuarteles generales del PSOE se recibió con hondo disgusto la decisión de José Montilla de reeditar el gobierno tripartito con Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya tras los comicios del 2006. José Luis Rodríguez Zapatero habría preferido que Artur Mas ocupara la Generalitat porque eso habría facilitado, a juicio de no pocos socialistas, la gobernabilidad de España. Pero el hecho de que un ejecutivo de CiU sea visto con buenos ojos, no invalida la preocupación ante un sonoro descalabro del socialismo catalán que, a la postre, puede pasar factura al propio presidente del Gobierno.
Lo que viene después. Las catalanas son el primer asalto de una sucesión de citas electorales. El 22 de mayo vendrán las autonómicas y municipales y, al poco tiempo, arrancará la precampaña para las generales del 2012. Los socialistas admiten que si la derrota es «sustancial» en lugares clave como Barcelona no podrán ahorrarse la lectura de que ha comenzado el declive.
Ni más ni menos que 25 de sus 169 diputados en el Congreso provienen de esta comunidad autónoma que es, junto a Andalucía, el pilar sobre el que Zapatero asienta su mayoría. Con todo, el nerviosismo en Ferraz es moderado. Ya sea porque han tenido tiempo suficiente para asimilar la pérdida de la Generalitat, pronosticada por los sondeos desde hace meses, o porque sus encuestas indican que la trompada no tendrá una traslación directa a las generales, los socialistas andan estos días más preocupados por el alarmante mapa municipal que se les viene encima.
El PP, entretanto, quiere convertir las elecciones de Cataluña en el primer paso de Rajoy hacia la Moncloa. Los populares tienen mucho que ganar y poco que perder en unos comicios en los que se juegan dejar el papel de comparsa que usa la puerta de servicio años para desempeñar el de socio determinante que entra por la principal. Rajoy quiere que su formación sea decisiva para un cambio de gobierno como el que auspicio en el País Vasco, aunque con unas connotaciones políticas diferentes.