Mas se marca como objetivo conseguir «la plenitud nacional» de Cataluña
El -˜president-™ asume el cargo con la promesa de guardar «fidelidad» a los catalanes

El presidente saliente, José Montilla, coloca a Mas la medalla que le acredita como mandatario.
«Con plena fidelidad al pueblo de Cataluña». Artur Mas i Gavarró, el quinto presidente de la Generalitat desde la recuperación de la democracia, prometió ayer cumplir con sus obligaciones del cargo al frente del Ejecutivo catalán y lo hizo con un estilo personal y estrenando una fórmula con un claro significado político. «Con lealtad al rey, la Constitución y el Estatut», proclamó como todos los presidentes anteriores, pero añadió la coletilla de «plena fidelidad al pueblo de Cataluña», que adquiere un valor especial después de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, que fue recibida por una amplio sector de la población catalana como un ataque y una falta de respeto a una decisión refrendada por los catalanes en la urnas.
Artur Mas siempre se cuida mucho de no utilizar terminología que pueda levantar ampollas más allá de Cataluña. Y, ayer, una vez más, durante el discurso que pronunció en el acto de toma de posesión en el Palau de la Generalitat evitó citar conceptos como independencia, derecho de autodeterminación e incluso derecho a decidir, que durante la investidura del jueves pasado fijó como el objetivo de su mandato. En cambio, expresó con claridad que la «plenitud nacional» de Cataluña está entre sus «aspiraciones» como gobernante. Eso sí, aseguró que no es un objetivo a corto plazo, según afirmó, ya que ahora la prioridad es luchar contra la crisis.
Los problemas. Una situación económica que castiga con dureza a Cataluña, que registra uno de los niveles de paro más altos de su historia -”un 18% de la población activa está sin trabajo-”. Por eso, el debate identitario deberá esperar a que los nubarrones del desempleo y la pobreza se disipen. «La construcción nacional de Cataluña no es un trabajo para impacientes», dijo en alusión a los partidos independentistas, tanto ERC como Solidaritat per la Independencia de Joan Laporta e incluso los sectores más soberanistas de su partido, que le presionan para convocar un referéndum.
Mas, en cualquier caso, ya dijo durante su discurso de investidura que no está dispuesto a mover ficha hasta que no vea que la consulta popular tenga todas las de ganar y por tanto no ocurra en Cataluña lo mismo que en Quebec (Canadá), que ha consultado dos veces a la ciudadanía, con sendas victorias del no a la independencia. El presidente de la Generalitat cree que hoy una consulta crearía más división en la sociedad catalana que otra cosa y ese es un precio que no está dispuesto a pagar
Recibió la medalla de la Generalitat de su antecesor, José Montilla, y en su primer y emotivo discurso agradeció la actitud de servicio al país del líder de los socialistas catalanes y aseguró que su paso por la oposición le permitirá dirigir mejor el país.