Bronca en el consejo de la Caja por la elección de los consejeros del nuevo banco
La decisión de Fernández de integrar al número once de su lista y al vicepresidente, afín al exalcalde, dinamita el consenso y lleva a los grupos a votar divididos. Isabel Carrasco abandonó la votación
Miguel Ángel Álvarez con Francisco Fernández y otros consejeros de la Caja, en una foto de archivo.
Los consejeros de Caja España-Duero acudieron ayer a la cita del Consejo de Administración con la intención de votar la segregación de la actividad financiera de la entidad a favor de un banco, los estatutos de la nueva entidad y los reformados de la caja; así como de conocer el informe del director general de la entidad sobre los resultados del primer semestre del ejercicio. Se encontraron sin embargo con la sorpresa de la propuesta de elección de los cinco consejeros que les corresponde decidir en el órgano de gestión del nuevo banco creado, una «sorpresa» que causó profundo malestar entre muchos de los consejeros.
Tanto como el agrio debate que suscitó la selección realizada por la dirección de la Caja, negociada con el PP y el PSOE a nivel regional. Al margen del presidente, Evaristo del Canto, desde la Junta se apostó desde un primer momento por Alejandro Menéndez, pero con la intención de que le acompañara Isaías García Monje. Este último tuvo que ceder finalmente a favor del salmantino José Ignacio Sánchez Macías.
Varios consejeros salmantinos acabaron sin embargo con la sensación de que León «ha vuelto a ganar»: los dos representantes más cercanos a las filas socialistas son leoneses, el actual vicepresidente, Miguel Ángel Álvarez, y Pablo Pérez Robla, que se presentó como número once en la candidatura de Francisco Fernández.
El debate tuvo como protagonistas también a quienes cuestionan la trayectoria profesional de algunos de los propuestos, sobre todo estos dos últimos consejeros. En medio de la tensión varios consejeros reclamaron que la candidatura se votase persona por persona, una propuesta rechazada por del Canto, quien aseguró que los elegidos habían sido consensuados con los grupos. Un término desmentido por los representantes de las distintas organizaciones sindicales, por ejemplo.
Ante esta negativa, la presidenta del PP leonés, Isabel Carrasco, abandonó el consejo antes de producirse la votación. Una votación marcada por la división incluso entre los consejeros del mismo grupo político: populares y socialistas votaron unos a favor y otros en contra o se abstuvieron (como el propio García Monje); mientras sindicatos como Csica y CC.OO., o los dos consejeros de Asaja, votaron en contra. Al final el resultado fue favorable a la elección de los consejeros, pero por un estrecho margen: 20 votos a favor, 5 en contra y 6 abstenciones. La consejera Cristina Vidal no asistió a la cita, y Begoña Núñez había abandonado el consejo. En total, el respaldo de apenas el 59% de los 34 miembros del consejo.
Ahora la elección debe ser ratificada por la asamblea general, que se convocará para el próximo 5 de septiembre.
A estos cinco consejeros hay que unir, para completar los 15 que conforman el consejo de administración del nuevo banco, los otros cinco «independientes» (fuentes del consejo señalaban ayer que saldrán también del consenso entre PP y PSOE); y los cinco que debe nombrar el Banco de España por el crédito solicitado al Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).
Todos ellos formarán parte de un consejo de administración cuyas remuneraciones, aún por aprobar, serán sensiblemente más elevadas que las que perciben los consejeros actuales de la Caja.