Unicaja cierra la fusión con la Caja con más poder en el consejo y la sede para Málaga
Unanimidad del consejo para aprobar la unión que da 10 consejeros a Unicaja y sólo 5 a España-Duero.

Evaristo del Canto y José María de la Vega, a la derecha, a su llegada a la sede central de Caja España-Duero en León.
El Consejo de Administración de Caja España-Duero aprobó ayer por unanimidad el proyecto de integración con Unicaja, que ganará poder en la estructura del nuevo banco que gestionará el negocio de ambas entidades a partir del 1 de enero. La caja andaluza se queda con la sede central en Málaga, que en principio se dijo que iba a ser Madrid, y amplía su participación con respecto al protocolo firmado el pasado 14 de abril. Del 37 por ciento fijado para la Caja España-Duero y el 63 para Unicaja, se pasa definitivamente al 30-70 después de los consejos de administración celebrados ayer en León y Málaga.
Ese nuevo poder se escenificará en el consejo del banco surgido de la integración, el tercero de España por tamaño con 80.000 millones de euros de activos, que tendrá diez consejeros propuestos por Unicaja y cinco por la Caja de la Comunidad. Ese reparto choca en principio con lo dicho hasta ahora por los directivos de España-Duero, que habían explicado que el reparto iba a ser siete consejeros andaluces, cinco de España-Duero y tres independientes, nombrados por el Banco de España.
Pese a los cambios, los consejeros de Caja España-Duero votaron ayer por unanimidad el acuerdo después de escuchar, por boca del presidente Evaristo del Canto, las principales líneas del protocolo de la fusión -el acuerdo entre ambas entidades-; sin embargo, el documento no fue entregado al final a algunos consejeros de los sindicatos que lo pidieron.
Según un comunicado hecho público por Caja España-Duero tras la reunión «el nuevo grupo financiero permitirá aunar, por un lado, las ventajas propias de una integración de negocios (máxima cohesión, masa crítica, optimización de costes y estructura, transparencia, etc.); y, por otro, la preservación de la personalidad jurídica de cada Caja de Ahorros y de su identidad territorial, así como el mantenimiento de su Obra Social mediante la continuidad de sus ingresos; y una gestión separada de la del negocio financiero y próxima al territorio de origen». León, en ese contexto, será una sede operativa más. «El nuevo grupo y, en particular, el banco tendrá su sede social en Málaga. Sin perjuicio de ello, se mantendrán servicios operativos centrales que se corresponderán con las sedes operativas actuales de ambas Cajas -Málaga, Ronda, León y Salamanca-, así como en Madrid», añade la nota oficial, que insiste en la «notable complementariedad, sinergias y diversificación en el negocio» del acuerdo entre ambas entidades. Salamanca, al menos, se quedará también con la Corporación Industrial y gestionará la Obra Cultural.
Con el sí definitivo de los Consejos de Caja España-Duero y Unicaja, cada entidad traspasará su respectivo negocio mediante un Sistema Institucional de Protección (SIP) entre ambas a modo de entidad central común.
El contrato de integración de ambas entidades incluye únicamente dos puestos ejecutivos, el de presidente, para el andaluz Braulio Medel, y el de vicepresidente, que será para Evaristo del Canto, aunque se prevé algún otro cargo más como una segunda vicepresidencia.