Zapatero dejará la presidencia con sus leyes sociales bloqueadas por la crisis
El presidente no sacó adelante la mayoría de las iniciativas que prometió en el 2008.

Zapatero conversa con Rubalcaba y Blanco, en el pleno del Congreso del jueves.
El 5 de marzo del 2008, el antepenúltimo día de campaña antes de las elecciones generales, un José Luis Rodríguez Zapatero sonriente y sentado junto a Joaquín Sabina prometía en el Círculo de Bellas Artes de Madrid a las decenas de deportistas, activistas y representantes del mundo cultural que le apoyaban una nueva legislatura pletórica en avances en los derechos sociales y las libertades públicas demandados por la izquierda española.
Era el núcleo duro de su programa de Gobierno, su contrato con los electorales progresistas que cuatro días después le dieron una ventaja de más de un millón de votos sobre el PP de Mariano Rajoy. Después de cuatro años con una larga agenda de logros –matrimonio homosexual, divorcio exprés, cheque—bebé, permiso de paternidad, leyes de igualdad, contra la violencia de género, de dependencia o de memoria histórica— el candidato socialista exhibía su seguridad y reclamaba a los reunidos en el mitin que «nos exijáis» los compromisos programáticos y «seáis críticos».
Tres años y medio después, cuando mañana Zapatero apruebe el decreto de disolución de las Cortes y convoque elecciones, prácticamente todas las normas estrella de su agenda social, las señas de identidad que recitó y prometió en el Círculo de Bellas Artes, se habrán quedado por el camino.
La ley de igualdad de trato, llamada a poner los cauces para minimizar las discriminaciones sociales por sexo, origen, religión, opción sexual o cualquier otra característica, y la de muerte digna, que acabaría con el ensañamiento terapéutico y mejoraría los últimos días de vida de los enfermos terminales, formarán parte de los 18 proyectos gubernamentales que han decaído con el cierre del Congreso.
Las otras dos grandes promesas, la ley de transparencia y acceso libre a la información de los organismos públicos, la que iba a erradicar el silencio administrativo y abrir las ventanas de ministerios y consejerías, y la ley de libertad religiosa, destinada a profundizar en la aconfesionalidad del país y en la igualdad de trato del Estado con todos los credos, ni siquiera llegaron al Parlamento.
El sueño del presidente de pasar a la historia como el gran impulsor de los derechos sociales en España comenzó a quebrarse poco después de llegar a la Moncloa, cuando la crisis que había negado con insistencia mostró sus primeros síntomas inequívocos en el 2008 .
El incumplimiento de este núcleo duro del programa electoral es, junto a los impopulares recortes económicos y sociales y al paro, lo que de hecho ha hundido la imagen de Zapatero entre la izquierda y hace que, a sólo dos meses de las elecciones, los socialistas calculen que tres millones y medio de sus antiguos apoyos no están por repetir.