Los nacionalistas apoyan una consulta popular en pro del concierto económico
CiU apuesta por la geometría variable sin aliados estables y pacta con ERC y el PP.
El giro emprendido por la nueva cúpula de Esquerra Republicana, que ha decidido enterrar sus alianzas con los partidos de izquierdas y aboga por aproximarse a las formaciones soberanistas, permitirá al Govern de Artur Mas aplicar una política de geometría variable en el Parlament. La intención del Ejecutivo catalán, que no goza de una mayoría suficiente como para prescindir del resto de formaciones, es acordar con los republicanos todos aquellos aspectos relacionados con el hecho identitario, mientras que se apoyará en el PP para sacar adelante los temas económicos, los Presupuestos del tijeretazo incluidos.
Este doble alma gubernamental se ha plasmado en las resoluciones del debate de política general en el Parlament, que empezaron a votarse este jueves y acabarán hoy. La culpa de la imprevista prolongación la tuvo el caos que se vivió en la cámara autonómica cuando un diputado de Solidaritat exigió, y la presidenta se lo aceptó, que las más de 300 resoluciones presentadas por los diferentes grupos se votaran punto por punto. La presidenta del Parlament, Nuria de Gispert, tuvo que pedir disculpas.
Entre las resoluciones que tuvieron tiempo de aprobar la sociedad de CiU y Esquerra está la que proclama que Cataluña quiere un nuevo modelo de financiación fuera del régimen común, que funcione mediante una relación bilateral con el Estado, que incluya la recaudación de la totalidad de los impuestos y que establezca el cupo que tendrá que pagar la comunidad catalana al Estado por los servicios que presta en Cataluña. En esencia, un concierto económico similar al que tienen el País Vasco y Navarra, y que es el gran objetivo de la legislatura para Artur Mas.
CiU y ERC acordaron además impulsar un proyecto de ley que regule las consultas populares sin carácter de referéndum. Un guiño soberanista de Mas, cuya idea es someter el pacto fiscal a votación popular para tener un mayor respaldo cuando acuda a Madrid a negociar el concierto con el próximo gobierno que surja tras las elecciones del 20 de noviembre y que será la principal condición a cambio del apoyo de CiU. Con su acercamiento a Esquerra, la Generalitat acalla además las voces críticas que en el seno de Convergencia empezaban a pedirle mayor colaboración con los republicanos independentistas y menos con el PP.
1397124194 Socio preferente. Los populares, no obstante, son los socios preferentes del Ejecutivo catalán en asuntos económicos. El Govern sacó adelante las cuentas públicas de 2011 gracias al PP y se espera que para el año que viene pueda repetirse la alianza. CiU y PP acordaron -lo votarán hoy- una resolución que proclama «una mayor participación del sector privado en la intermediación laboral y en el resto de políticas activas».
El PP y ERC luchan por ser las parejas oficiales del Govern. Pero hay un tercer pretendiente en tierra de nadie, el PSC, que aunque durante el debate de política general se mostró muy duro con la Generalitat por culpa de los recortes, también tiene mucho que decir. Con su abstención, los socialistas facilitaron la investidura de Mas hace nueve meses, descartaron la ‘sociovergencia’, pero tienden la mano a CiU para grandes acuerdos de país. Es el caso de la todavía inexistente ley electoral catalana. Socialistas y convergentes se han comprometido a retomar los trabajos parlamentarios para la elaboración de la norma.
La última sesión parlamentaria sobre el debate de política general también sirvió para dejar lista para su votación por amplia mayoría la defensa del modelo de inmersión lingüística. Además, PSC, PP, ERC e ICV acordaron una resolución conjunta para obligar al Govern a presentar y debatir los Presupuestos de 2012, que incluirán nuevos recortes, antes del inicio de la campaña electoral.