LA CRISIS DEL ENCLAVE AÉREO LEONÉS | DOCE MESES DESPUÉS DE LA ÚLTIMA INAUGURACIÓN
Un edificio vacío con pretensiones
La terminal del aeropuerto no alcanza ni el 10% de su capacidad de pasajeros en el primer año de funcionamiento, tampoco logra frenar la sangría de usuarios ni captar otras compañías con nuevas rutas .

La nueva terminal fue inaugurada el 11 de octubre del pasado año por el presidente del Gobierno, cuenta con 7.200 metros cuadrados de superficie y tiene una capacidad de 580 pasajeros a la hora.
A punto de cumplirse un año de la inauguración de la terminal del aeropuerto, una infraestructura presentada por el propio presidente del Gobierno como revulsivo para la provincia, motor de inversiones y generador de nuevas oportunidades, el enclave aéreo sigue estancado en la crisis de pasajeros que llegó con el inicio del 2008.
Tras la puesta en marcha de la terminal, sólo repuntó sus cifras durante el otoño, aunque en diciembre ya comenzó el saldo negativo que no ha cesado. Ha perdido cerca del 6% de sus usuarios y no sólo ha mermado su tráfico de viajeros, sino que no ha logrado captar por el momento ninguna compañía diferente a las que ya vuelan desde León, ni poner en marcha rutas nuevas, salvo la de Roma. Un destino que Air Nostrum mantuvo operativo únicamente durante dos meses en verano.
El pasado año a estas alturas, sin contar aún los datos de septiembre, el aeropuerto sumaba 63.867 pasajeros, frente a los 60.316 que se han registrado en lo que va del 2011. También el número de operaciones ha bajado durante este periodo un 6%, contabilizando 3.032.
La nueva terminal multiplica por dos la capacidad operativa del aeropuerto en el horizonte de un año, pasando del medio millón de viajeros que permitía atender el viejo edificio al millón. Las previsiones fijan 580 usuarios a la hora, frente a los 180 anteriores. El último balance anual de tráfico de pasajeros, el 2010 cerró con 93.373 (el 2011 restará esta cifra al menos un 5%), evidencia un número que dista mucho del potencial que ofrece un edificio de estas características. Es decir, para rentabilizar esta infraestructura León debería multiplicar por diez su número de usuarios.
Un supuesto que ni siquiera contempla el Estudio de Planeamiento de la Zona Civil de la Base Aérea de La Virgen del Camino, utilizado por Aena para sustentar la construcción de la nueva terminal, ya que fija que en el año 2020 el enclave leonés rozará los 385.000 pasajeros.
También se quedó por el camino este año la intención de Air Europa de poner en marcha desde León un vuelo semanal a Mallorca, una ruta que tenía previsto mantener como destino regular. Un anuncio que se realizó un mes después de que el presidente del Grupo Globalia, Juan José Hidalgo, asistiera a la inauguración de la terminal y alabara delante de Rodríguez Zapatero las características y potencialidades del nuevo edificio.
Además, el aeropuerto contará en la temporada de invierno —del 30 de octubre al 24 de marzo— sólo con cinco destinos regulares: Madrid, Barcelona, París, Valencia y Tenerife. Una oferta que permanece invariable a pesar de la capacidad de la nueva terminal y la potencialidad de León como eje de comunicaciones del noroeste. Sólo durante el verano crecen los vuelos con los viajes a lugares costeros, aunque sólo se mantienen operativos un mes y medio aproximadamente.
La nueva terminal cuenta con una superficie de 7.200 metros cuadrados, frente a los 1.500 de la anterior. La expansión también llegó el pasado año, en la misma obra, al aparcamiento de vehículos, que desde entonces suma 7.700 metros cuadrados y a la plataforma de estacionamiento de aeronaves, con 46.000.
Un edificio de más de 17 millones. Las obras en su conjunto supusieron una inversión de algo más de 22 millones, casi 17,3 destinados a la construcción de la terminal. La grave crisis, los recortes de las compañías, la creciente competencia del Alvia en el destino a Madrid y una oferta de pequeñas dimensiones explican la sangría de pasajeros. En los últimos ocho años el enclave ha recibido 80 millones.