Rubalcaba y Rajoy muestran su desdén por la declaración de la conferencia
El Gobierno asegura no sentirse «interpelado» por la llamada al diálogo con ETA.

El candidato socialista, Pérez Rubalcaba. El representante del PP, Mariano Rajoy.
Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy han entrado ya en las divergencias propias de toda campaña electoral, pero hay algo en lo que están de acuerdo: la conferencia internacional impulsada por la izquierda aberzale y patrocinada por personalidades como Kofi Annan o el ex ministro irlandés Bertie Ahern, solo merece ser ignorada. Uno y otro evitaron pronunciarse ayer sobre el encuentro y, sobre todo, eludieron cualquier escenario de confrontación política.
«Esto -dijo el candidato socialista en referencia a la violencia de ETA- está acabando; estamos en los momentos finales y lo que debemos hacer ahora es mantener el método que nos ha llevado hasta aquí: ser prudentes, firmes y estar muy juntos».
La presencia del PSE en el palacio donostiarra de Aiete -del que salió una resolución que pide el fin «definitivo» de la violencia de ETA, pero con un lenguaje y un discurso idénticos a los empleados hasta ahora por la izquierda radical- podría haber provocado en otro momento una ruptura y una agria disputa entre los dos partidos mayoritarios; pero el tono que ahora mantiene Rajoy dista mucho del que caracterizó buena parte de la pasada legislatura.
Discursos parejos. En parte, porque el líder del PP ha dejado de desconfiar del Gobierno para disgusto de un sector del partido encabezado por Jaime Mayor Oreja. Sus discursos son ahora parejos y los populares no encuentran ningún problema en suscribir palabras como las que ayer pronunció el ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, quien avanzó que el Ejecutivo no se siente en ningún caso «interpelado» por la declaración aprobada en San Sebastián.
Jáuregui insistió en que el documento para el Gobierno es «un papel más» que forma parte de la «liturgia» con la que Batasuna y su mundo intentan revestir el final de ETA ante el que no se siente obligado a nada.
Rajoy no lo dijo de manera explícita pero de sus palabras se desprende que comparte el diagnóstico. «Para mí, lo único que a estas alturas es importante es un comunicado de la organización terrorista diciendo en qué fecha cesa su actividad criminal de manera incondicional y definitiva», subrayó en el transcurso de una visita a una planta industrial en la localidad vizcaína de Abadiño.
El líder de la oposición defendió que cualquier otro pronunciamiento sólo contribuiría a una «ceremonia de la confusión» que «no tiene sentido».
El caso es que la sintonía entre Rajoy y Rubalcaba fue total. Ni se mostraron satisfechos ni lo contrario. Ni quisieron adjudicar al encuentro internacional un valor catalizador para la desaparición definitiva de ETA ni lo opuesto.