CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA DE LOS VIÑEDOS DEL BIERZO
La fusión de los cinco millones
La comercializadora de las cuatro cooperativas vinícolas bercianas busca abaratar costes y abrir el camino de la exportación . De su éxito dependerá la unión definitiva en tres años de 1.785 viticultores .
Un socio entrega uva en la cooperativa de Cacabelos, durante la última vendimia
Facturan más de cinco millones de euros al año. Reúnen a 1.785 viticultores en activo, según el registro actualizado de la Denominación de Origen. Producen más de siete millones y medio de litros de vino cada cosecha. Y han decidido unirse para no desaparecer. Son las cuatro cooperativas vinícolas del Bierzo —Cacabelos, Camponaraya, Ponferrada y Cabañas Raras— y el bajo precio de la uva, la falta de relevo generacional y la necesidad apremiante de abrirse a la exportación para comenzar a vender más allá de un mercado nacional en crisis les ha llevado a acordar esta semana la creación de una comercializadora única como paso previo a una fusión definitiva en un periodo de tres años.
La futura comercializadora de las cooperativas —Vinos del Bierzo, de Cacabelos, Viñas del Bierzo, de Camponaraya, Cepas del Bierzo, de Ponferrada, y Vinícola del Bierzo, de Cabañas Raras— será «un ensayo», según reconoce el presidente de la mayor de las cuatro sociedades, Ángel Gómez, de Cacabelos, del que dependerá la futura unificación. Gómez cree que no hará falta convencer a los cooperativas. «Tenemos la fusión en el punto de mira y ese es un proceso que nos llevará dos o tres años y que deberá llevar a cabo una empresa especializada. La Ley de Cooperativas exige una mayoría absoluta de los socios de cada cooperativa en una asamblea general, pero convencerán ellos solos de que es lo mejor si los acuerdos cooperativos funcionan», explicaba esta semana. Y añade, serio ante la amenaza de abandono que se cierne sobre las viñas; «de lo que estamos hablando es de la viabilidad de las cooperativas y del viñedo en el Bierzo».
El Consejo Regulador de la D.O. Bierzo y la Junta de Castilla y León están animando y apoyando a las cuatro cooperativas para que dejen de competir entre ellas y se fusionen unificando precios y calidades, compartiendo gastos y abaratando costes de suministros. Así podrían ofrecer un mejor precio a los viticultores por uva, especialmente la mencía, menos rentable.
La comercializadora puede comenzar a hacer todo eso. Desde adquirir las botellas o las etiquetas a mejor precio, reduciendo los costes hasta colocar las añadas en el mercado. La exportación es la asignatura pendiente de las cooperativas, advierte el presidente del Consejo Regulador, Alfonso Arias, al que también le gustaría que las cuatro cooperativas embotellaran más vino con la etiqueta de la D.O. y vendieran menos a granel. «Las bodegas del Bierzo, con viticultores más jóvenes, sí están exportando, pero las cooperativas se centran en el mercado nacional», explica Arias, que estima en que tan sólo una de cada diez botellas de las marcas de las cooperativas — desde el Gran Bierzo de Camponaraya al Guerra de Cacabelos, los Cabañas Oro de Cabañas o el Don Osmundo de Ponferrada— se vende fuera de España. Los datos del Consejo Regulador también señalan que de los 13,5 millones de kilos de uva queviene controlando la D.O, —siete millones de botellas el último año— entre el 2009 y el 2011, sólo un 32,76 por ciento estaba comercializado por las cooperativas, que por lo demás, elevan esa cifra al doble de la oficial.
La Junta de Castilla y León avala la operación y junto al Consejo Regulador, tutelarán el proceso del que depende el futuro de una forma de entender el vino.