Diario de León

«Me llegó a apostar»

Covadonga, a pesar de las brutales vejaciones de su ex pareja, . tiene voluntad de creer en la reinserción .

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La tragedia de los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas (61 en España en el 2011, ya cinco en el 2012) ocultan el dramático goteo de denuncias por malos tratos, agresiones, acoso, amenazas. Las secuelas son feroces, pero se superan. Covadonga es un ejemplo. Tiene alrededor de 50 años y recibe apoyo psicológico en la red de salud pública desde que decidió separarse de su pareja.

«Me pegó dos tiros, precedido de palizas innumerables», relata al otro lado del teléfono, con la voz inicialmente temblorosa. Explica que, a partir de aquel momento, teme las armas, incluso verlas en televisión o en la fotografía de una revista. «Pero cuando me vienen pensamientos brutales, me desmonto del caballo del temor y me subo al del optimismo y el poder». Eso no ha impedido que haya pasado años pensando que es «una mierda».

Dice Covadonga que ha visto a su agresor en momentos puntuales. «Le tengo miedo, mucho miedo. No puedo tenerle delante. Me escondo cuando le veo porque sé que ha seguido haciendo cosas terribles y ahora ya ha superado la prisión». Osea que está en la calle, muy cerca de ella. No ha tenido un entorno hábil, puesto que lo primero que hizo su ex pareja en cuanto salió de la cárcel fue ir a buscarla. Conocidos le dijeron dónde podía encontrarla. Ahora ella y sus hijos se tienen que ocultar. «Les he dado buenos valores y ellos me llaman buena madre», afirma entre sollozos.

En el periodo que ahora quiere olvidar padeció de todo: palizas, humillaciones, vejaciones... «Sus hermanos le hacían ver que no era normal lo que hacía; es una persona que nació mala». El precedente de otras muchas mujeres que regresan con sus ex parejas no es para ella un patrón a seguir. «No, no, no, no». Hasta cuatro veces repite que jamás volvería con él. «No sólo fue lo que me ha hecho a mí, sino a otras muchas personas. He sabido con el tiempo que me llegó a apostar... Será...». Ese último «será» suena con mucha rabia.

Pero ha sabido apartar el rencor y emprender una nueva vida lejos de los malos recuerdos. Como ella, 400 mujeres han sido atendidas en Castilla y León por la red de psicólogos de la sanidad pública. Covadonga dice tener voluntad para creer que los maltratadores pueden cambiar, reeducarse y reinsertarse socialmente. Pero la realidad que ha vivido no ayuda.

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