PP y CiU sellan más que un acuerdo con el pacto del presupuesto catalán
Ambas formaciones negocian alianzas en las reformas laboral y financiera.

La presidenta del PP catalán, Alícia Sánchez-Camacho, exhibe el acuerdo con CiU para 2012.
Los segundos presupuestos del Govern de Artur Mas, las cuentas de los recortes de la Generalitat, saldrán adelante gracias al concurso del PP. En el día de San Valentín y en el hotel Neri (no en el Majestic, donde CiU celebra sus noches electorales), nacionalistas y populares renovaron ayer el matrimonio de conveniencia que suscribieron hace más de un año. En principio, el Govern afirmó que el apoyo popular a las cuentas de la Generalitat, que se votan hoy, y en las que el PP se abstendrá, como hizo con los presupuestos de hace un año, no tendrá contrapartida en Madrid.
Sin embargo, es muy posible que las haya, en virtud del apoyo que CiU se ha comprometido a dar este año al Ejecutivo de Rajoy (lo hizo en la reunión que ambos mantuvieron el 1 de febrero), sobre todo en temas económicos. A pesar de que la federación nacionalista votó en contra de la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno, posteriormente fue el único grupo que avaló en el Congreso el primer decreto de recortes.
Además, es muy previsible que los nacionalistas faciliten la tramitación de la reforma laboral. «Está bien orientada», dijo Josep Antoni Duran Lleida el día que la aprobó el Gobierno. La reforma presupuestaria también está sobre la mesa. «CiU cree en una ley de estabilidad presupuestaria pero desde el escrupuloso respeto a la autonomía financiera de las comunidades autónomas», expresó Josep Sánchez Llibre a finales de enero. CiU, que no apoyó la reforma de la Constitución que PSOE y PP pactaron en agosto para incluir el concepto de estabilidad presupuestaria porque no se le tuvo en cuenta, podría llegar a un acuerdo en este aspecto. Igual que en la reforma financiera, con la espinosa fusión de Caixabank y Bankia.
En cualquier caso, el amor interesado que PP y CiU se profesan tiene un plazo muy corto: un año. Ese es el plazo que CiU le ha dado a Mariano Rajoy para que empiece a negociar el pacto fiscal. Aun así, un año da para mucho y, de momento, Artur Mas no quiere correr en el tema del concierto. Este martes dio un ejemplo de ello, cuando se unió al PP en la junta de portavoces del Parlament para retrasar la aprobación por parte del pleno de las conclusiones de la comisión de estudio sobre el concierto económico.
El documento, de once puntos, firmado tras una reunión de seis horas, propone medidas orientadas a la recuperación económica y al control del déficit, una ley de apoyo a los emprendedores, la reforma de los servicios públicos de empleo, acciones de control presupuestario, fija un límite de gasto no financiero, reclama una ley de transparencia o la racionalización del sector público.
La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, calificó el documento de auténtica victoria para su partido y la demostración de que tiene «un papel determinante» en la política de Cataluña. Desde el Govern no quisieron darle tanta pompa y su portavoz, Francesc Homs, descartó definir al PP como socio estable. Más bien «responsable», dijo Homs.