león lucha por la minería Nueva jornada en el pozo
Visita en la bocamina
Villarrubia pedirá que el director general de la Guardia Civil explique las cargas.
Villarrubia habló ayer con mujeres de los encerrados, junto a senadores del PSOE.
El secretario general del PSOE en Castilla y León, Julio Villarrubia, anunció ayer que previsiblemente el próximo lunes los senadores de su partido por León pedirán la comparecencia en el Senado del director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, por los «excesos» registrados en las cargas policiales contra los mineros que ayer se repitieron en la localidad de Ciñera.
Villarrubia se trasladó a última hora al Bierzo, donde en primer lugar visitó a los siete encerrados en el pozo Santa Cruz, en Santa Cruz del Sil. Allí tuvo ocasión de hablar tanto con los mineros como con sus familias, una visita en la que estuvo acompañado por los senadores socialistas en la provincia y por otros cargos públicos con el objetivo de expresar directamente su apoyo a estos trabajadores.
Posteriormente se trasladó a la localidad de Toreno, donde visitó a los cargos socialistas encerrados desde esta mañana en el Ayuntamiento, a quienes trasladó la intención del PSCyL de continuar apoyando al sector «hasta el final». Además, reclamó a los cargos públicos del PP «de buena manera» que «se planten» para resolver el problema de la minería.
Villarrubia recordó en declaraciones recogidas por Ical que los encerrados «llevan ya muchos días» y, a pesar de las medidas de protesta, se continúa «sin alternativas». Por eso, pidió al Gobierno «que se resuelta ya» para continuar después del verano con las negociaciones y «empezar a pensar en los años posteriores». Por último, consideró que el PP es «el único responsable» de la situación, por lo que reclamó a los populares «con cierto tinte de exigente» que «lo reconozcan», en cuyo caso indicó que los socialistas se levantarán a «aplaudirles».
Cartas y diarios
Por lo demás, los siete encerrados concluirán hoy su vigésimo séptimo día en el interior de la mina. Un día después del subidón de energía que supuso la presencia de dos mil quinientas personas en la explanada de la boca de la mina, la esposa de uno de los encerrados, Blanca Fernández reconocía ayer que su la moral está muy alta, pero «el cuerpo comienza a ir para abajo». Optimista por naturaleza, Blanca pensaba ayer que es «buena señal» que el ministro de Industria esté planteándose nuevos encuentros con los sindicatos. Mientras tanto, y falta de la carta al Rey que cinco compañeros estuvieron dispuestos a llevar a La Zarzuela caminando —los sindicatos les quitaron la idea de la cabeza— su marido, Alfredo González sigue escribiendo un diario para contar su experiencia en el interior de la montaña. «Cuando salga lo corregiremos y a ver si se puede publicar», afirmó.