Interior augura que la disolución de Segi es la antesala del fin total de ETA
El ministro del Interior está convencido de que la disolución de la organización juvenil radical de Segi, considerada como la histórica cantera de la ETA, no es más la antesala de la desaparición formal de la banda terrorista. Un anuncio, el de la disolución de la organización armada, que el Gobierno considera indispensable para hacer cambios en la política penitenciaria y que considera que es un paso lógico después de que la propia ETA decretara el pasado 20 de octubre el cese definitivo de su actividad.
Desaparece la cantera
«Cuando la cantera se disuelve es evidente que la organización se ha de disolver», explicó desde Barcelona Jorge Fernández Díaz, quien, tras recordar que el Tribunal Supremo ya consideró a Segi como parte de la propia ETA, invitó a la cúpula de la banda terrorista a «tomar buena nota» de la decisión tomada por su juventudes. Una disolución, insistió, que no es fruto de una reflexión interna de esa organización radical sino de la presión de las fuerzas de seguridad y de los jueces. «Ellos mismos (los miembros de Segi) han dicho que la actuación policial y judicial les han obligado a disolverse y eso mismo le va a pasar a ETA, se lo puedo asegurar», remachó.
Disolución incondicional
«A ETA no le queda más salida que la disolución incondicional», dijo una vez más el máximo responsable de la lucha antiterrorista que hoy participó en la inauguración del XII Congreso del Partido Popular en la ciudad condal. Y desde allí, volvió a mandar un mensaje de firmeza al frente penitenciario de la banda, que en las últimas semanas ha instado al Gobierno a abrir contactos para decidir la suerte de los reclusos terroristas.
«No vamos a negociar ni con ETA ni con sus presos, pueden nombrar los interlocutores que deseen», apostilló el ministro en referencia al anuncio de la banda de que ya tiene varios representantes designados en las cárceles españolas para entablar negociaciones.
El ministro valoró positivamente la reunión que mantuvo Robert Manrique, que sobrevivió al atentado de ETA de Hipercor en 1987, con el responsable de la masacre, Rafael Caride Simón. Explicó que esta reunión fue posible porque «se cumplían los requisitos del programa y la ley» y ha remarcado que, en tanto que fue un encuentro positivo para Manrique, como él mismo reconoció, supone «un paso adelante en la vía de reinserción y reconciliación».