Salvar la situación
Opinión | M. Carmen Iglesias Vian
PORTAVOZ DEL PSOE EN VILLAMANÍN
Empezaré esta carta diciendo que soy mujer de minero —maquinista de interior en Competidora, en Santa Lucía— ahora a punto de jubilarse. Que he estado encerrada con los otros compañeros también ex mineros de la comarca de la Montaña Central en el Ayuntamiento de La Robla, desde el pasado viernes hasta el martes noche, día en el que se votaron las enmiendas sobre la minería en el Senado Dicho esto como presentación quiero expresar mi sentimiento de pesar por una situación que para mí no es ajena porque la he vivido en varias ocasiones, la peor que yo recuerde en el año 1991, donde la huelga llego a durar casi seis meses. Sé lo que es pensar que tienes unos hijos que sacar adelante y no ver el futuro del día siguiente. Y hoy, mucho peor que antes, pues con el paro que tenemos el pensar en otra alternativa es casi imposible.
Ayer se reunieron los senadores del PP con el Ministro de Industria, y seguro que llegarán a un acuerdo del que ya se viene hablando en los últimos días. Van a quitar dinero de lo ya pactado para obras y demás compromisos con la minería y lo van a invertir en alargar el fin de la minería hasta final de este año.
Mientras tanto sale en la prensa la señora ministra de Trabajo, Fátima Báñez, minando al personal con comentarios como que los mineros cobran mucho y solo trabajan hasta alrededor de los 43 años para prejubilarse. La señora Báñez debería saber que la minería tiene un régimen especial por sus condiciones «penosas» de trabajo. Que cada año trabajado en la minería se cuenta como más de un año normal trabajado en otro lado, dependiendo de si se está picando o en otro puesto, y que los mineros también cotizan a la Seguridad Social más que otro trabajador cualquiera y que realmante la edad de prejubilación está entre los 55 a 60 años (en tiempo real trabajado).
Todo esto así explicado, porque estoy segura que la señora ministra no quiso ofender a nadie y también estoy segura de que conoce la mina y su entorno, pero no le vendría mal venir unos días por aquí y se lo explicamos. Podemos explicarle que en nuestra comarca si se cierra la mina se acaba de morir todo, Se mueren comercios, bares, fontaneros, electricistas, panaderos etc... Ya sabemos que todo esto le queda muy lejos pero que le pregunte a sus representantes de la zona que algo le podrán contar, aunque hay muy pocos que se comprometan con el tema.
Quiero decir también que a los concejales encerrados se nos ha tachado de «oportunistas» por los compañeros de IU y eso no es verdad. Creo, es más, estoy segura de que ellos no han sido oportunistas cuando el otro día, mientras nosotros estábamos encerrados en varios ayuntamientos mineros en silencio, ellos se pasearon con el líder nacional Gaspar Llamazares acaparando todas las miradas de la prensa en la multitudinaria manifestación por el futuro de la minería. Es una pena querer hacer daño gratuito, cuando lo que tendríamos que hacer es unirnos para poder conseguir alguna solución.
Creo que lo prioritario ahora es intentar hacer algo por salvar la situación y no sacar los ojos a los compañeros y estoy segura de que Santiago Ordóñez habló sin mala intención, pero tampoco está muy puesto al día de la gente de esta zona, sus compañeros podían ponerle al día antes de hablar.
No quiero extenderme mucho, porque básicamente lo que quería decir ya lo he hecho. Los tiempos son malos para todos, no solo para los mineros. Pero los que han puesto sus esperanzas en que este Gobierno arreglaría las cosas, a estas alturas de la película ya se habrán dado cuenta de que va a ser que no.
Se está apoyando a sectores que parece que son mucho más importantes que la minería y sin embargo todos los días cae alguna empresa sin remisión. El recorte del 63% de las subvenciones a la minería la mata directamente.
A lo mejor es que el señor Montoro todavía no ha empezado a levantar España y tiene algún plan escondido. Quiero terminar diciendo que ha sido una idea acertada acercar a las mujeres mineras y sus sentimientos a Madrid, para que por unos momentos sus señorías vean las emociones y sufrimientos de gente que ve un futuro muy incierto para sus familias.