Diario de León

TRAGEDIA MEDIOAMBIENTAL EN LEÓN | LA DESESPERACIÓN LLEGA A LOS PUEBLOS

«Que esta pesadilla acabe cuanto antes»

Cientos de vecinos observan con angustia el avance de las llamas sobre los pueblos, que fueron alertados por la Guardia Civil para que permanecieran agrupados y preparados para una evacuación.

Trasiego de vecinos entre Tabuyo del Monte y Castrillo de la Valduerna

Trasiego de vecinos entre Tabuyo del Monte y Castrillo de la Valduerna

Publicado por
s. alonso / m. romero | león
León

Creado:

Actualizado:

Si existe un infierno, su entrada debe ser algo parecido al endiablado incendio que está devorando, centímetro a centímetro, la mayor reserva de pino autóctono en el entorno atlántico. «Es terrible, parece un incendio diseñado por ordenador. Cuando llega a donde no puede quemar más, el viento cambia y empieza a arder lo que faltaba. Y cientos de vecinos viendo cómo se quema el monte», lamenta Mariano, uno de los residentes de Destriana de la Valduerna que lleva en vilo desde que el pasado domingo se empezase a descontrolar el mayor incendio forestal que conocen los más viejos del lugar, como lo corrobora Isabel: «Es que está encima de las casas. ¡Uy, uy, uy! No han podido con él. Los helicópteros no dejan de cargar en la piscina. Esto ha sido muy malo», comenta mientras se agacha al suelo, toma un trozo de madera calcinada arrastrada por el viento y la estruja hasta hacerla cenizas, como si pretendiera poner fin de esa manera a la tragedia.

Como ella, cientos de vecinos, niños o ancianos, llevan todo el día contemplando con mayor o menor tensión el avance del frente. «Ya hay más de quince kilómetros», se escucha a un hombre subido a un tractor. Han sido muchos los que, como él, se han echado al monte para abrir cortafuegos y evitar una desgracia mayor. Los hermanos Jero y Miguel se pasaron la tarde con las máquinas. «Éramos ocho o nueve del pueblo, pero ni lo dudamos cuando vimos que o protegíamos las casas o...». Llegan a casa con la noche ya cerrada, agotados, con el hacha aún en pie de guerra por si hay que volver al bosque.

Isidora viajó desde Quintana y Congosto para ayudar a sus vecinos de Destriana. «Mi marido y yo hemos traído dos coches para llevar a la gente por si hay que salir del pueblo». Al cierre de esta edición no había sido necesario. Sin embargo, al menos cuatro autocares y un minibús esperaban aparcados en las calles de este pueblo para garantizar la evacuación de los vecinos, en caso de necesidad.

Cerca de las llamas, Aykora relataba con preocupación sus últimas horas: «He recorrido todos los pueblos de la zona y he visto cómo evoluciona el incendio, sin control. Tenemos miedo de que pase lo mismo que ayer y en cuestión de dos horas el fuego arrase kilómetros». Adelina, otra de las vecinas que ayer agotó sus horas observando el fuego, sólo pide una cosa a Dios y a los que se dedican a la extinción de las llamas: «Que esta pesadilla acabe cuanto antes». Lo decía casi con lágrimas en los ojos; lágrimas de impotencia: «Es lo que sentimos, impotencia; estamos viendo cómo el fuego está devorando todo y no podemos hacer nada». A los vecinos de los pueblos acorralados por las llamas se sumaron cientos de curiosos, sus cámaras, sus teléfonos...

tracking