Diario de León

Los favores de sor María

La religiosa recomendó a un pariente para trabajar en una empresa cuyo jefe adoptó a un niño por su mediación .

Benedicta vive sola en Valderrueda.

Benedicta vive sola en Valderrueda.

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ana gaitero | valderrueda
León

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El pueblo se ha quedado mudo. Llegó septiembre y se marcharon los veraneantes. Ya se cuentan dos años de ausencia de sor María Gómez Valbuena en su tierra natal. La religiosa nació el 8 de abril de 1925 en Valderrueda, cuando el municipio tenía cerca de 2.200 habitantes. «Esta comarca era el partido veterinario más importante de España», comenta un vecino.

En el último padrón, la población oficial del municipio apenas sobrepasa los 2.000 habitantes. En Valderrueda no llegan a 100 y en invierno quedan menos. Mucha gente emigró, sobre todo desde que cerraron las minas. Pero antes también. Sor María Valbuena fue una de las que tomó la senda religiosa; otros se fueron por los caminos de la industrialización.

En los años 70, un pariente lejano de sor María Valbuena buscaba trabajo en Madrid. «Yo no la conozco apenas pero algo debió de hacer por mí. Y no fue malo. Me dieron un empleo porque ella conocía a un ingeniero francés al que había ayudado con una adopción. Yo no sé si era legal o no era legal. El trabajo me duró poco porque a los seis meses cerró la fábrica», cuenta. Prefiere permanecer en el anonimato. «Si alguien le dio las gracias fue mi primo. Yo no la llegué a ver», agrega.

Que sor María mantenía relación con muchas de las familias adoptantes es conocido. Con algunas se intercambiaba tarjetas de Navidad. Otras mandaban regalos a su casa que durante muchos años ha sido la sede de la calle General Martínez Campos de Madrid. En los últimos años sor María colaboró en el comedor social del Ayuntamiento de Madrid, que gestionan las Hijas de la Caridad.

La familia

Sor Mª Gómez Valbuena es una de las hijas menores de Tomás Gómez y Casilda Valbuena, un matrimonio de los que «tenía tierras». Se dedicaban a la labranza y tuvieron cuatro descendientes: Tres chicas y chico. Dos de las mujeres, Matilde y Trinidad, se casaron y el chico, Teótimo, trabajó en la mina.

María Florencia, nombre de pila de la Hija de la Caridad, fue la única que se inclinó por la vida religiosa, después de asistir a la escuela de primeras letras que hoy se reutiliza como consultorio médico en el pueblo. No es extraño, hubo muchos curas y monjas que salieron de las familias de estos valles orientales de León. La mayoría ya no viven.

Monjas y Guardia Civil

Siendo ella una niña había en el pueblo un cura, don Agustín, del que guarda recuerdo algún vecino. «Don Agustín mandó a mucha gente a las monjas y a la Guardia Civil», asegura Manuel Carro. Muy cerca, en Morgovejo, estaba la famosa preceptoría que tantas vocaciones sacerdotales cultivó. Algunos han sido famosos e influyentes.

Algunas de las personas que residen en el pueblo son familia de la religiosa. Prefieren no hablar. En la panadería cuelgan el teléfono sin dar pie a ninguna pregunta. También son parientes. El alcalde de Valderrueda, Tomás Barrio, asegura que no sabe nada de sor María, aunque es pariente de su suegra. Es una familia larga.

«Ella sabrá lo que ha hecho. Aquí poco te van a decir. Casi todos son familia», comenta un joven. Sólo la conoce de vista y de verla pasear por la calle. «Se pasaba las horas en la iglesia y en el cementerio. Ya puede rezar si es verdad lo que dicen que ha hecho», agrega.

Nadie quiere dar la cara. La sombra de la duda planea sobre sor María en su pueblo y los contornos. Muchos piensan que no volverán a verla. «A la edad que tiene lo mejor que pueden hacer es dejarla en paz», añade otro pariente lejano.

Sospechas

«¿Dejarla en paz?», dicen estupefactas personas que buscan a sus hijos, hijas o hermanos y hermanas quieren saber la verdad y conocer hasta dónde llegaba su influencia. «¿Es posible que tuviera algún contacto en León?», se pregunta una mujer que busca a su hermana nacida en la Maternidad de León.

«Lo cierto es que las Hijas de la Caridad no estuvieron al frente de la Maternidad del Estado de León, inaugurada en 1956», asegura Casimiro Bodelón, autor de un artículo para la revista de la Diputación Tierras de León. Las religiosas Carmelitas Misioneras llegaron a la maternidad leonesa el 14 de septiembre de 1956 y estuvieron hasta el 15 de diciembre de 1974. «Se sentían sobrecargadas e incapaces de atender dignamente su tarea diaria», subraya Bodelón.

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