Artur Mas vende los encantos del Estado catalán
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, dibujó eayer un panorama casi idílico de una Cataluña independiente. A su juicio, el Estado catalán abrirá su economía aún más al exterior, apenas notará el boicot comercial que el proceso soberanista puede provocar en el resto de España y someterá a menor presión fiscal a sus ciudadanos. Unas cuantas ventajas, a las que hay que añadir un sistema de pensiones más generoso con sus jubilados porque en contra de lo que se dice y que el PP recuerda casi a diario, Cataluña no solo no tendrá problemas para pagar las pensiones, sino que éstas serán algo más elevadas que las de ahora.
«Cuando veo la posibilidad de Estado propio en el horizonte, lo que veo es un país con menos presión fiscal y eficacia en la lucha contra el fraude fiscal», expresó Mas ante una representación de la patronal Pimec, la de la pequeña y mediana empresa, cuyos asociados han concluido esta semana en una encuesta interna que la forma política más adecuada para Cataluña sería la de un Estado propio. «Pronto no podrá haber una bajada, pero seguimos pensando que se tiene que moderar la fiscalidad en un sentido general, no solo para las rentas más altas», añadió.
Mas se ha trabajado esta semana al sector empresarial catalán, que está muy dividido entre los que apoyan y rechazan su proyecto soberanista.