Un objetivo, ninguna decisión
Los alumnos de Ciencias del Trabajo mantienen la convocatoria de movilizaciones que podrían comenzar con clases espontáneas en la calle la próxima semana
Miembros de la Delegación de Alumnos de Ciencias del Trabajo antes de reunirse con el rector.
El rector de la Universidad de León, José Ángel Hermida, no paralizará el posible traslado de los alumnos de la Facultad de Ciencias del Trabajo a Derecho aunque no hay ninguna confirmación oficial de que sea así. Esta es la conclusión que sacaron los estudiantes de esta Facultad tras la reunión mantenida con el rector. «No hay ninguna decisión final tomada al respecto pero sí está en estudio», aseguraron los representantes de la Delegación de Alumnos que no lograron convencer al responsable de la ULE de aparcar la integración de estos estudios en Derecho. Los alumnos también le ofrecieron la posibilidad de que Minas se integrara en dicha Facultad pero con los alumnos de Ciencias del Trabajo, «algo a lo que el rector se opuso».
Mientras tanto, José Ángel Hermida explicó que la integración de Ciencias del Trabajo en Derecho, que traería consigo la creación de la Facultad de Ciencias Jurídicas, «es una posibilidad dentro del plan de eficiencia y ahorro que se está desarrollando en la Universidad con el objetivo de mantener los empleos». Además, Hermida adelantó que Ciencias del Trabajo, Minas y Derecho no serán los únicos centros afectados por la reorganización del Campus, aunque no quiso dar más detalles.
En cualquier caso, el rector destacó que cuándo haya una decisión definitiva, tras los estudios de viabilidad pertinentes que se realizarán barajando todas las opciones, los primeros en saberlo serán los decanos afectados y, después, los estudiantes. Algo que, añadió, era lo que pensaba hacer antes de que la Facultad de Ciencias del Trabajo apareciera llena de «esquelas» en las que se anunciaba su final. Una acción de la que la Delegación de Alumnos del centro se han desvinculado.
En todo caso, cualquier fusión e integración entraría en vigor a partir del curso 2013-2014. Lo que sí dejó claro el rector es que la ULE no gastará ni un euro en reformar la Escuela de Minas porque no habrá dinero para inversiones, mientras reconoce la necesidad de reubicar a los estudiantes de este centro en un lugar acorde a sus necesidades académicas.
Los alumnos de Ciencias del Trabajo celebraron una nueva asamblea, con el apoyo de profesores y personal de administración, en la que acordaron continuar con las movilizaciones previstas. De este modo, y a falta de concretar las fechas, está previsto que la próxima semana puedan impartir de forma espontánea y de acuerdo con los profesores, algunas de las clases en espacios públicos. También barajan la posibilidad de convocar una manifestación para buscar apoyos para esta problemática entre la sociedad leonesa. Mantienen su posición en contra del traslado porque sus estudios «perderían identidad e independencia» integrados en la Facultad de Derecho.
La génesis de la Facultad de Ciencias del Trabajo hay que buscarla en la antigua Escuela Social de León, creada por el Ministerio de Trabajo en diciembre de 1966, dependiente de la Escuela Social de Oviedo, y posterior Escuela de Graduados Sociales, integrada en la ULE en 1988. En ella estudian alrededor de 400 estudiantes.
La Escuela de Ingeniería Minera está situada en la calle Jesús Rubio, en pleno centro de la capital leonesa y este no será el primer intento de traslado al Campus. Su historia se remonta al año 1943, cuando se aprueba la orden de Educación por la que se crea la Escuela de Capataces Facultativos de Minas y Fábricas Metalúrgicas, gracias al apoyo de empresarios mineros, Caja España, Ayuntamiento y Diputación de León. El edificio que ocupa en la actualidad, construido hace más de 50 años, lo compartió con la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial, hasta que fue trasladada al Campus en el curso 1994-1995. Tiene 600 alumnos matriculados en los grados. Su reforma costará más de dos millones que la Universidad no está dispuesta a pagar.