Una tarde de baile de consejeros, policías y manifestantes

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Ya se sabe que casa con dos puertas, mala es de guardar. Vigiladas y custodiadas por policías y manifestantes estuvieron ayer las tres entradas al edificio de Botines desde primera hora de la tarde, para «recibir» a los consejeros de Caja España-Duero. Muchos de ellos recibieron en sus móviles la «recomendación» de entrar por la puerta de atrás, para sortear a los más de 400 trabajadores que desde primera hora de la tarde se concentraron ante la fachada de la sede de la entidad. Más de un centenar de ellos llegados de Madrid, Salamanca, Ávila, Soria, Cáceres, Badajoz, Asturias, Galicia,... Durante cuatro horas no dejaron de sonar pitos, bocinas y proclamas llamando a la dimisión y exigiendo responsabilidades a quienes, consideran, han llevado a la ruina a la caja y ahora se preparan para reducir su plantilla en unos 1.500 trabajadores. Se produjeron carreras de un lado a otro del edificio de Botines, ante la sospecha de que los consejeros que asistieron (con significativas ausencias) a la cita para conocer el futuro de la entidad pudieran dar esquinazo a las protestas. En las pancartas que lucieron los trabajadores, todo un catálogo de reproches. Y una resignada alusión a la actualidad: «El Papa dimite... pero aquí no dimite ni Dios».