CiU se sitúa en mínimos históricos en las encuestas
ERC se posiciona como la primera fuerza en intención directa de voto.
Los casos de corrupción, el desgaste por ser la fuerza que gobierna y su, en ocasiones, tibieza y doble lenguaje en el debate soberanista sitúan a CiU en mínimos históricos. Tres meses después de perder 12 diputados en las elecciones catalanas, la federación nacionalista continúa en caída libre. Si hoy se celebrasen los comicios autonómicos, la coalición nacionalista obtendría entre 40 y 42 escaños, el peor resultado de las diez citas electorales de ese tipo que se han celebrado en Cataluña desde 1980 y sensiblemente inferior a los 50 parlamentarios que logró en noviembre del año pasado.
Los guarismos del último barómetro del Centro de Estudios de Opinión (CEO), el CIS catalán, que un mes antes de las elecciones erró de forma abultada al vaticinar la mayoría absoluta de CiU, dibujan un horizonte complicado para esta formación que en poco más de dos años al frente del Gobierno de Cataluña ha pasado de 62 escaños a los 40-42 que le dan las encuestas.
Buena parte de lo que perdería la federación nacionalista se lo llevaría Esquerra Republicana, que aparece ante el votante soberanista como defensor fiable de la consulta y del proyecto hacia el estado propio. Esquerra, que en 2010 tocó suelo como quinto partido del Parlamento autonómico, se sitúa por primera vez en su historia como la primera fuerza en intención directa de voto. No así en estimación de voto, de ahí que la encuesta le coloque con 27-28 escaños, su mejor marca histórica, frente a los 21 de hace tres meses.
Desde el CEO apuntan que esta es una primera fotografía de lo que podría marcar la tendencia de cara al futuro, pero habrá que ver si el despegue republicano se consolida o empieza a remitir una vez Esquerra se vea obligada a apoyar los Presupuestos del Gobierno y por tanto sufra el desgaste del poder. Lo que sí apunta el horizonte electoral catalán es una tendencia a tener un Parlamento autonómico cada vez más fragmentado, alejado del bipartidismo, de las mayorías absolutas y en el que las distancias entre unos y otros se acortarán.
Según el CEO, el PSC se quedaría estancado en la tercera plaza. Los socialistas catalanes, en cualquier caso, detienen la tendencia a la baja en estimación de voto y obtendrían ente 19 y 20 diputados, cuando en las elecciones catalanas cayeron a 20. El PP también saldría mal parado y se dejaría entre dos y tres parlamentarios para quedarse con entre 16 y 17 diputados. No así Ciutadans, que se erige en la fuerza constitucionalista que va al alza. Hace dos años irrumpió con tres escaños, en noviembre triplicó y hoy ya estaría en 11-12. Las CUP, de tendencia independentista radical, ganarían dos o tres hasta alcanzar entre cuatro y seis.
El portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, restó importancia al sondeo y aseguró que no es preocupante. Atribuyó el descenso de intención de voto a CiU por las «noticias continuadas sobre políticos», en referencia a los casos de corrupción de las últimas semanas.