La crisis entre PSC y PSOE se agrava por la petición de que el Rey abdique
La propuesta que lanzó el miércoles el primer secretario de los socialistas catalanes, Pere Navarro, quien reclamó la abdicación del Rey, no ha hecho si no acentuar la división entre los socialistas catalanes y los del resto de España. Distanciados por la pretensión del PSC de tener voz propia en el Congreso de los Diputados y por defender el derecho a decidir en Cataluña, las relaciones entre ambas formaciones ‘amigas’ no atraviesan sus mejores días.
Tras calificar la posición de Navarro de inadecuada, fuera de lugar e inoportuna, la cascada de críticas por parte de dirigentes del PSOE es una buena prueba de ello. Uno de los más enérgicos fue Alfonso Guerra. «No me siento en absoluto representado ni en esto ni en nada por el señor Navarro», dijo el ex vicepresidente. El secretario general del partido en Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, le recriminó las «maneras de plantear las cosas».
Navarro, en cualquier caso, un día después de armar un gran revuelo, se reafirmó en lo expresado, si bien aclaró, en parte para intentar rebajar un ápice la tensión con el PSOE, que se trataba de una «reflexión personal». Navarro cree que los políticos deberían poder opinar sobre temas de política general sin necesidad de pasar por el filtro de los órganos internos de los partidos, aunque algunos le acusen de tratar de desviar la atención de los casos de corrupción o espionaje que castigan al PSC.