Diario de León

Los problemas acorralan a Mas en sólo tres meses de gobierno

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Cristian Reino| barcelona
León

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Artur Mas no ha cumplido ni cien días al frente de su segundo gobierno y ya sabe que la décima legislatura catalana, que arrancó el 24 de diciembre, no va ser un camino de rosas. Más bien todo lo contrario. Cada semana se le abren nuevos frentes y se encuentra acorralado desde todos flancos: el del Gobierno de Mariano Rajoy, el de la oposición, el de su socio ERC y el de su propio partido.

Especialmente intensa es la presión a que le somete su hipotético socio de gobierno. Con el pacto de gobernabilidad, ERC aseguró la estabilidad de la Generalitat, pero se guardó el as en la manga de que no renunciaría a su papel de líder de la oposición. Este doble juego ha llevado esta semana a Oriol Junqueras a afirmar que no está dispuesto a dar apoyo a los Presupuestos de la Generalitat. No al menos como están planteados ahora, con la previsión de déficit del 0,7% del PIB que exige el Ministerio de Hacienda y la necesidad de acometer un recorte de más 4.000 millones de euros. Esquerra apremia a Mas para que ignore las directrices de Madrid y se salte el objetivo de déficit. Pero el presidente de la Generalitat no puede permitirse esas alegrías porque los ‘hombres de negro’ de Hacienda vigilan de cerca. El día a día de las cuentas catalanas depende del fondo de liquidez autonómico, el famoso rescate de Hacienda, a quien la Generalitat reclama este año un préstamo de 9.000 millones para poder pagar las nóminas.

Perder el respaldo de los republicanos a los Presupuestos abocaría a Mas a un adelanto electoral, el desenlace más temido si se tiene en cuenta que la legislatura anterior sólo duró dos años. Mas está entre la espada de Junqueras y la pared de Cristóbal Montoro.

Donde de momento CiU y ERC están más coordinados es en la preparación de la consulta. El Gobierno catalán está cumpliendo la hoja de ruta que ambas formaciones pactaron y en el primer trimestre de la legislatura: ya ha impulsado la declaración de soberanía que aprobó el Parlament, ha iniciado los trabajos para dar luz verde a la ley de consultas y ha sentado las bases del consejo catalán para la transición nacional. Hay sintonía con Esquerra, pero existe un rechazo frontal del Gobierno central. A pesar de que los servicios jurídicos de la Generalitat han recomendado a Mas que trate de alcanzar un acuerdo con Rajoy para convocar el referéndum, no espera avance alguno.

Bloqueo y corrupción

El Gobierno, sin dudar, ha llevado la declaración de soberanía al Constitucional como aviso a navegantes de lo que vendrá más tarde, cuando la cámara catalana apruebe la ley de consultas o el Govern decida convocar el referéndum de forma unilateral. El Estado va a bloquear el proyecto soberanista de Mas. Así hay que entender también el segundo aviso, la decisión de Eduardo Torres-Dulce de apartar (aunque se haya vestido como una renuncia) al fiscal jefe de Cataluña, que se mostró comprensivo con el derecho a decidir.

Además, el partido se desangra salpicado por la corrupción. Convergencia tiene la sede embargada, Unió ha sido condenada por el ‘caso Pallerols’, hay un imputado, Xavier Crespo, por su relación con la mafia rusa y Oiol Pujol podría ser encausado.

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