«Poco importa si Óscar López y yo somos amigos, es irrelevante»
Tranquilo a pesar de las circunstancias y con el cuerpo «parecido». Así es como dice sentirse Julio Villarrubia (Palencia, 1957), que apenas un año después de llegar a la secretaría general del PSOE de Castilla y León, de la mano de Óscar López, de quien dice ahora «poco importa» cómo se lleva , ha tenido que enfrentarse a la bomba atómica que ha supuesto para su partido la moción de censura de Ponferrada y tiene claro que «lo más duro ha sido el golpe que nos hemos asestado por cometer ese error y esa mala gesión».

Carlos Frá, Pablo R. Lago, Julio Villarrubia, Rafael Blanco y Felipe Ramos, durante la entevista.
Pablo Lago. Por empezar por lo inmediato y lo cercano, ¿cómo se le ha quedado el cuerpo con lo ocurrido en Ponferrada?
—Julio Villarrubia . El cuerpo lo tengo parecido. He continuado trabajando intensamente, la ejecutiva también, el partido también… pero con un problema y es que es verdad que nos ha tocado una vez más hablar un poco más de lo nuestro y menos de lo que importa a la gente, que son los tremendos y terribles problemas que tiene nuestra sociedad, que tienen las personas. En ese sentido mi voluntad individual y espero que la colectiva es que esto dure lo menos posible. Y no solo por pasar página sino por dedicarnos de verdad en el noventa y tanto por ciento de nuestro tiempo a intentar resolver los problemas de la gente.
—P. L. El problema es que en este caso son ustedes los que lo están haciendo durar.
—J. Villarrubia. Es probable, pero creo que el problema de Ponferrada no depende de mi voluntad, pero políticamente digo que el problema está políticamente resuelto con la secuelas y con ese precio duro que hemos pagado, pero eso ya está. Hay un Ayuntamiento donde el Partido Socialista ya no tiene representación y quiero dejar esto claro, con asboluto respeto a todos los implicados que me consta que al menos varios de ellos han sufrido y siguen pasándolo mal. Pero dicho esto, con toda claridad tengo que decir que se están publicando informaciones muy desacertadas sobre posibles connivencias y estrategias del Partido Socialista para hacerse con el poder en Ponferrada, simulando la situación que se ha producido. Nada más lejos de la realidad. Ha sido una opción personal, a mi juicio muy equivocada, desde el punto de vista del partido. Las personas que se han ido nada tienen que ver ya con el partido. Y como se están produciendo informaciones de dudas, de connivencias, de por qué no se les piden las actas, pues tengo que decir y, aquí están los justificantes con acuse de recibo, que desde el lunes la Ejecutiva autonómica les ha enviado un requerimiento para que entreguen las actas, que no les corresponden, porque fueron elegidos por el PSOE. A partir de ahí soy consciente de que no hay medidas disciplinarias a adoptar porque están fuera del partido. Ahora harán lo que quieran, pero nosotros cumplimos con la obligación no sólo verbal, que ya lo habíamos hecho, sino también formal por escrito de que individualmente abandonen y entreguen la credencial porque no les corresponde. Eso es lo que podíamos hacer.
—P. L. Aquí hay una discrepancia porque la Ejecutiva provincial reiteró que no era preciso que entregasen las actas.
—J. Villarrubia. No voy a sacar en público discrepancias internas en el funcionamiento. Dicho eso, hemos actuado como Ejecutiva autonómica conforme a lo que entendíamos que debíamos hacer. Es obvio, es elemental, que alguien que rompe la disciplina y el mandato y abandona el partido no puede seguir representando al partido. Todo eso que en algunos medios ha salido... no hay ninguna connivencia con el PSOE, más allá de las amistades o afectos personales que se tengan, que eso lógicamente no se pierden en días. Y de ahí viene parte del dolor de lo que ha ocurrido. A mi juicio dos han sido las consecuencias de este suceso tan doloroso: uno, quedarnos sin representación en Ponferrada, el daño personal que eso produce y no solo político; y dos, desde un punto de vista político, para mí lo más duro ha sido el golpe que nos hemos asestado por cometer este error manifiesto en la tramitación, en la forma y en el fondo, porque ha sido una mala gestión que ahí queda, está reconocido; un cúmulo de errores que no tienen justificación. Nos ha dado en la línea de flotación en este intento de recuperar la credibilidad en la calle, que es el objetivo fundamental del partido.
—P. L. ¿Y el primer sitio donde el partido debería dar la cara no es en Ponferrada? Lo digo porque la secretaria local, compañera suya en el Congreso, se exhibió en abrazos con el alcalde nada más producirse la votación y desde que Rubalcaba ordenó dar marcha atrás está desaparecida.
—J. Villarrubia. He hablado estos días en Madrid con ella —Helena Castellano— varias veces y es una de las personas que está de verdad afectada con todo lo que está pasando. Nosotros estamos con prudencia, respetando los tiempos, intentando que al final el daño orgánico sea el menor posible. No que no haya las consecuencias que tenga que haber, pero que sean las menos posibles porque bastantes ha habido ya. Ojalá pudieran ser las últimas. Ojalá empecemos a recuperar la representación y la posición en Ponferrada y en el Bierzo. Nosotros siempre apoyamos una necesidad de cambio en Ponferrada y en la comarca. El matiz, que era gordísimo, era aceptarlo con el voto de este señor —Ismael Álvare— pero por lo demás yo deseo suerte y que se haga la mejor gestión para los ciudadanos, pero ya no será para el PSOE. La secretaria general no está desaparecida, creo que está pasando el mal trago y confío en que la cordura impere.
—P. L. En Ponferrada, el PSOE obtuvo el mejor resultado nunca conseguido por un partido en un Ayuntamiento grande en este país. 20 de 25 concejales y ha pasado a no tener representación. ¿Esto no será una metáfora de lo que le está pasando a su partido?
—J. Villarrubia. Esto pasó ya hace 18 años. Hace ya mucho tiempo que perdimos el Ayuntamiento de Ponferrada con Celso López Gavela, que fue senador. Nada tiene que ver con la situación actual. Ya tuvimos un mal resultado en el 2011, con 8 concejales de 25. El episodio de ahora es un añadido pero realmente el voto mayoritario en Ponferrada ha sido de la derecha, no nos engañemos. Desde el punto de vista político eso es lo que hay. No digo que sociológicamente sea conversador Ponferrada o el Bierzo, digo que en los votos de las útlimas elecciones y desde hace varias legislaturas es abrumadoramente mayoritario de la derecha. Probablemente, por méritos propios llevados a cabo por el PSOE de la zona en su tiempo y no de ahora.
Felipe Ramos. Dice que esta moción es un cúmulo de errores sin justificación, ¿por qué entondes la justificó el mismo día en que fue presentada diciendo que era absolutamente necesaria y que era algo que se pedía a gritos en la calle? ¿No es una contradicción con lo que ahora defiende?
—J. Villarrubia. No hay ninguna contradicción. Sé lo que dije. He dicho que la Ejecutiva autonómica no ha participado y ni siquiera estaba informada de la moción de censura. Esa es la verdad. No quiero ahondar en el pasado. En la misma mañana, que es la del aniversario del Estatuto, se presenta y ya a hechos consumados me hacen una pregunta y yo hablo de la necesidad y de la justificación de una moción, desde el punto de vista sociológico en Ponferrada y no entro en ninguna consideración del apoyo de este señor —Ismael Álvarez—. A una sola pregunta que me hacen y es la primera mañana, donde la información es mínima al menos por mi parte, y digo que me parece muy correcta la dimisión de ese señor y ahí me quedo, puntos suspensivos, y no quise decir más de este señor. Ya en la víspera de la moción, en la reunión de la ejecutiva, dije que estaba personalmente en contra pese a que estuvieran a favor la local, la provincial y la federal. Si bien compartía que había que hablar de futuro y que al exterior no realizáramos ninguna manifestación más porque era un hecho consumado. No hay contradicción porque sólo hablo de las ventajas de la moción no del voto de ese señor. Después de eso no hago ni una declaración más
—P. L. La gente puede pensar que ustedes mienten como bellacos o que parecen el ejército de Pancho Villa, porque después de todo eso tardaron once días nada menos en reaccionar. Ni Valenciano, ni Rubalcaba, ni usted, nadie sabía nada.
—J. Villarrubia. No he dicho en ningún momento, porque eso es frivolizar, que no me enterase de la moción de censura. Lo sé desde el día que se hizo pública. Lo que digo es que no hemos participado ni en la preparación, ni en la elaboración ni teníamos siquiera información hasta que se presenta a hechos consumados. A partir de ahí, la actuación que tenemos es interna, y no voy a echar leña el fuego como es lógico, a la vista de hechos consumados. No que no supiéramos lo que iba a pasar, era público y notorio y salía todos los días en la prensa. Eso es frivolizar, como mínimo sin muy buena intención. Yo sé en lo que he participado y también sé que no se ha cumplido con el preceptivo informe de la Comisión autonómica, que no lo ha elevado ni se le ha solicitado. Hoy me interesa el presente y el futuro porque creo que he dado todas las explicaciones. Hemos asumido el error como colectivo, hemos pagado un precio de quedarnos sin represenación y de pérdida de credibilidad y cada uno sabe lo que ha hecho. Y yo también lo sé, a posteriori, lo que cada uno ha hecho.
—P. L. Dio la voz de alarma la agrupación de León y lo que se encontró fue la reprimenda de su secretario de organización.
—J. Villarrubia. No. Y lo que hay lo conozco bien, porque no sólo es Julián Simón yo también intervengo internamente. Lo que decimos es que no se arme demasiado jaleo hacia afuera. Que las actuaciones que se lleven a cabo sean para dentro. Esa es mi manera de ver el funcionamiento del partido. Los escándalos, las disputas de los partidos cuando se trasladan hacia fuera nos hacen bastante daño en nuestra estrategia de funcionamiento. Yo intento que eso se minimice dentro de las dificultades.
—F. R. Parece que lo único que les importaba es que no se enterara nadie, que llegara la moción y aquí no pasa nada.
—J. Villarrubia. No digo eso. Desde un punto de vista interno, el recomendar que cuanto menos ruido de confrontación haya hacia fuera es de sentido común. Quien pretende lo contrario no va a compartir mi opinión lógicamente.
Rafa Blanco. El caso Ponferrada deja en mal lugar a la autonómica porque se ha producido una situación de puente entre la provincial y Ferraz.
—J. Villarrubia. Es un hecho real que yo todo lo que tenía que decir lo he dicho ya. Desde un punto de vista interno no diré nada más.
—F. R. ¿Pero no cree lógico que hubiese dimisiones de aquellos que han sido los responsables de este grave error, como usted mismo lo califica? Óscar López, Celestino Rodríguez, Ibán García del Blanco...
—J. Villarrubia. Ya la Ejecutiva federal se ha pronunciado y nosotros también en los diferentes ámbitos. Hasta ahora el precio que hemos pagado es bastante amplio. A algunos les apetece más ruido y más responsabilidades porque se trata de un caso del PSOE, pero si habláramos de otros seríamos más generosos, como habitualmente somos. Pero las decisiones desde un punto de vista interno no nos las toma nadie desde fuera, por mucha fuerza que tenga. Y así va a seguir siendo.
Carlos Frá. Habla constantemente de que lo importante es mirar hacia el futuro y ahí está precisamente la pregunta que más se hacen los ciudadanos, si el PSOE está dispuesto a buscar cauces, fórmulas a lo largo de lo queda de mandado para esas personas que hoy ocupan esas actas que obtuvo su partido en las municipales de Ponferrada
—J. Villarrubia. El PSOE lo que va a hacer es requerir que entreguen las actas y la situación, con todo el dolor, es la que hay, cada uno se ha puesto donde se ha puesto. Es doloroso, política y personalmente, pero esto no es reversible... en absoluto.
—P. L. Lleva menos de un año en la secretaria gereral del PSOE de Castilla y León y ha estallado este caso cuando ya se ha pasado el ecuador del mandato. ¿Cree que esto le va a pasar factura electoralmente al PSOE en Castilla y León?
—J. Villarrubia. Creo que hoy nos está restando credibilidad y los apoyos se consiguen con credibilidad. Estábamos trabajando muchísimo mucha gente para ir recuperando credibilidad poco a poco, y esto ha sido un mazazo. Desde un punto de vista electoral creo que hemos recibido un palo ahora, pero que el Gobierno, el PP que es con quien nos vamos a tener que medir, está recibiendo muchos más palos aunque mediáticamente reciba bastantes menos. Desde el punto de vista de la ciudadanía están causando tanto daño en tan poco tiempo que lo van a tener que pagar necesariamente. Nuestro terreno de juego es con coherencia, con honestidad, con trabajo reconociendo que esto ha sido un error grave sin justificación. Vamos desde ya y en ello estamos a hablar de lo que estamos haciendo, que es de lo que se habla poco porque vende poco. El trabajo positivo... la recogida de firmas en defensa de la sanidad pública universal y gratuita, en defensa de la dependencia en nuestra Comunidad, llevamos 60 o 70.000 firmas contabilizadas. La semana que viene o la próxima vamos a presentar otra campaña no solo de crítica sino de propuestas en el tema de crecimiento económico, lucha contra el paro y creación de empleo. Y así continuaremos aunque venda poco. Pisando donde hay que pisar, que es la calle, y pisando el barro que todavía queda en una Comunidad muy complicada como la nuestra. Esta Comunidad necesita un cambio y lo va a pilotar el PSOE.
—P. L. Desde el Gobierno de Herrera se ataca las diferencias entre Óscar Lopez y usted, para transmitir que no generan confianza para ser una alternativa de poder.
—J. Villarrubia. Lo que tienen que hacer el Gobierno es gobernar. Ahora es bastante poco eficaz. Hemos celebrado el 30 aniversario del Estatuto de Autonomía con una reforma de hace pocos años y tenemos un Gobierno incapaz de resolver los problemas de esta Comunidad. A pocos les importa, aunque eso llene muchas páginas, si Óscar Lopez y yo somo amigos; es tan irrelevante desde el punto de vista político. Les interesa mucho más qué hace el Consejero de Sanidad, recortando o cerrando centros de salud; o el de Educación quitando los recursos a la educación pública y reduciendo las becas... quitando las subvenciones de la agricultura. ¿No les importará más esos debates que lo de cómo nos llevamos los que aún necesitamos muchos votos para ser verdadera alternativa? Tenemos una comunidad con un grado de despoblación tremendo. Un estatuto que no sea capaz de parar la sangría de población especialmente de jóvenes, es poco útil. En los últimos años, ¿cuántas personas se han marchado de esta provincia, de la ciudad de León.... cuantos parados más hay...?
—P. L. De Palencia y Valladolid no se han ido.
—J. Villarrubia. De Palencia se pueden ir pocos. Lamentablemente cada vez quedamos menos. Aunque también se han ido. Yo me siento muy palentino pero no soy provinciano. No tengo ese sentimiento provinciano. El abandono de la provincia de Palencia es espectacular también y sobre todo en el ámbito rural. Lo que está ocurriendo es grave y más ahora con las propuestas, sobre todo la nacional aunque también la autonómica, que es un ataque tan directo y frontal a la autonomía municipal y a la propia supervivencia de la estructura que tenemos en el ámbito rural. Afecta a todos pero a León de manera especial porque el ámbito de entidades locales menores es aquí el mayor de toda España. Y se liquidan casi el 90%... porque sólo el 11% están en condiciones de eso que han regulado inicialmente. Confío en que no se atrevan a llevarlo adelante pero en esta demagogia populista de reducir gastos, de que el ochenta y tantos por ciento de los alcalces y concejales no cobren. Aquí el porcentaje es mayor de los que no cobran. Si aquí los que están en el ámbito rural son legionarios voluntarios que no sólo no cobran sino que ponen de su bolsillo. y esfuerzo y trabajo y son los que nos mantienen el mundo rural. Que se den una vuelta por aquí. Se lo quieren liquidar porque es un ataque local.
—P. L. El discurso de no ser provinciano parece un ardid centralista y colonialista... Defender León también es defender a la Comunidad.
—J. Villarrubia. Por supuesto. Sé que hay un sentimiento, y lo digo con todo el respeto, de mayor identidad en León. Lo digo en ese sentido no como ataque. Ese sentiemiento que hay en León no lo hay en Castilla y León y bastante tendrán que ver los que llevan 26 años gobernando de que no haya sentimiento de identidad de una Comunidad como la nuestra. A lo mejor es que les va demasiado bien a algunos con que esto continúe así.
—P. L. ¿Cuáles son las fórmulas para hacer Comunidad y sobre todo para acabar con los desequilibrios que hay?
—J. Villarrubia. El propio Estatuto destaca un aspecto importante que son los planes de convergencia interior que pretenden corregir los desequilibrios territoriales y entre personas. Hubo un debate importante en Madrid para que el Gobierno de España, y así fue y ahora se critica, cuando gobernaba Zapatero se hicieran planes deconvergencia para corregir esos desequilibrios. En el Estatuto se recoge que son fondos de la popia Autonomía en los que el Gobierno puede entrar a cooperar. Se ponen unos fondos, se efectúa el primer plan de convergencia, con la crisis se reducen y finalmente no hay plan de convergencia en Castilla y León. Es una realidad que tenemos una Comunidad tremendamente heterogénea, con situaciones absolutamente dispares, con provincias que no sienten, ni piensan ni tienen los mismos problemas. Pero eso es una situación que tenemos ahí. Creo que esto no se resuelve con varitas mágicas sino con sentido común y con principios.
—F. R. Todo el mundo reconoce que no hay sentimiento de Comunidad. ¿No sería mejor darle un vuelco y tratar de crear nuevos estadíos para que todas las provincias crezcan al mismo nivel que Valladolid?
—J. Villarrubia. Tengo una discrepancia absoluta con ustedes. No, no lo pienso así. Sería otra vez entrar en debates estériles y distraer la atención de lo importante. Si lo que estamos planteando es decir vamos a abrir un nuevo proceso para cambiar el mapa de la comunidad... yo digo en este momento, sobre todo en este momento, lo prioritario es salir de esta crisis tremenda que tenemos y lo mismo opinaría si hablamos de Cataluña. No es un problema ahora de identididades, de composiciones de la Comunidad... Lo que digo es que estamos en un momento en el que está en riesgo la subsistencia de varios millones de personas en este país, que están al borde de la pobreza real, no de la teórica. Ése es el problema.
—P. L. No se habla de identidad, se habla de desequilibrios, de una provincia a lo que a mayores de todo esto le ha sobrevenido una crisis como la de la minería. Da la sensación de que hay un ministro que ha decidido liquidar la minería en una batalla con un empresario minero, que parece que tiene la vicepresidenta del Gobierno, y sin pensar que se lleva por delante a unas cuencas y a sus habitantes.
—J. Villarrubia. Absolutamente de acuerdo. Vienen a liquidar la minería y nos han engañado a todos. Zapatero lo que hizo afortundamente para la minería es conseguir evitar que se liquidará en el 2014, que era lo que la inmensa mayoría de la Unión Europea tenía decidido y consiguió que se le salvase el cuello a la minería hasta el 2018. Sobrevivir, no en condiciones óptimas pero sí alargando lo que posibilita que se pudiese intentar seguir respirando después, porque si mueres no puedes luego respirar. Lo que ha hecho ahora el PP con una decisión premeditada es reducir el sesenta y tantos por ciento las ayudas al conjunto del sector para liquidar la minería del carbón. Lo que dicen es otra cosa pero lo que hacen es eso. Se está haciendo un daño a toda la minería y en particular a la provincia de León.
—P. L. La Junta ha sido más o menos crítica con el Gobierno central. ¿Este no es un asunto de Comunidad suficientmente importante como para que hubiese un frente común entre el PP y el PSOE como hicieron con aquel plan de empleo del año pasado?
—J. Villarrubia. La respuesta es sencilla pero los que tienen que venir son otros. Ya más llamadas de las que se están haciendo... Aquí en León están trabajando a tope en este tema. Creo que el PSOE es claro en este tema, en la defensa del carbón y de la minería.
—P. L. ¿Pero ha llamado a la puerta de Herrera?. Porque esa unidad quizás haría reflexionar en Madrid.
—J. Villarrubia. Yo estoy de acuerdo en realizar todo lo que esté en mi mano para ayudar a resolver esta situación. Voy a donde haya que ir como representante de mi partido. Apoyo las iniciativas que haya que apoyar. Pero en este caso depende de quien tiene muchos votos en el Congreso y en el Senado, que es el Partido Popular. No es tirar balones fuera. Dicen defender pero a la hora de votar, ya no solo las leyes, sino propuestas de gestos concretos no se atreven. Esa es la realidad. Si Herrera está en condiciones de decir vamos juntos a defender esto yo le acompañao a donde el quiera. Lo que no puedo decir yo es lo que tiene que hacer el presidente de la Comunidad. Lo voy a dejar más claro. Este gobierno de la Comunidad, que se dedicaba a actuar con absoluta deslealtad hacia el Gobierno de Zapatero y se ve con las actas de las Cortes, ahora ha pasado a una absoluta sumisión al Gobierno de España y a sus políticas de recortes y a daños concretos a nuestra Comunidad. Como Paradores, la minería, el ibérico, los recortes en la financiación... Queda muy bien el decir que no están de acuerdo, pero no tienen las agallas políticas para quitarse la camiseta del Partido Popular para ponerse la de gobierno de Castilla y León. Lo que pretenden es mantener alguna pequeña explotación a cielo abierto y eso es un error desde todo punto de vista.
—P. L. ¿Herrera es un presidente sumiso?
—J. Villarrubia. Yo digo que el Gobierno de Castilla y León es sumiso al Gobierno de España más allá de declaraciones puntuales. Nunca se ha invertido tanto en Castilla y León y también en León como con Zapatero. El tajazo de este Gobierno, además del general por la crisis, ha sido espectacular y no se ha reinvindicado. En los temas importantes hay que plantarse y la minería lo es.
—F. R. Pues para ser sumiso, usted firmó un pacto con la Junta por el empleo, en contra de su portavoz en las Cortes, que algunos vendieron como de Legislatura, y no se ven resultados.
—J. Villarrubia. Son hechos no opiniones. No hubo un pacto, fue un acuerdo básico de mínimos sobre unos temas. La conclusión es que sobre los temas importantes como Sanidad, Educación, Dependencia, casi todo lo importante resultó fallido porque las políticas son diametralmente opuestas. Posición del PSOE: en un momento difícil como el que estamos hay que explorar todas las posibilidades de acuerdo en lo que pueda beneficiar a los ciudadanos. Hubo unos acuerdos concretos y enviando una señal de que no sólo estamos en la confrontación. Creo que se pueden acordar cosas para los ciudadanos para la gente que lo está pasando mal. Ojalá pudiera firmar cosas cada 15 días como lo que firmamos el 10 de octubre, porque es bueno para los ciudadanos.
—C. F. En este campo de acuerdos básicos está incluido el tema del músculo financiero. ¿Cómo explicamos a los ciudadanos cómo se ha llegado a esta situación con nuestras cajas?
—J. Villarrubia. Yo creo que tendría que explicar bastante poco, pero no por ponerme de perfil, como dicen algunos. Yo soy una persona que da la cara, me puedo equivocar, pero doy la cara y no tengo problemas, salvo en los temas internos, en decir lo que pienso. Se han hecho las cosas mal. Hemos defendido como partido, y lo suscribo, cuidado, la estrategia global de defensa de nuestras cajas. Digo, la estrategia global, que yo creo que siempre ayuda a dar certeza, estabilidad y seguridad, después hemos visto lo que ha pasado. Pero yo creo que se han cometido errores de bulto que nos han llevado a la situación que hoy se está viviendo. Y que ha habido, no me importa decirlo, graves excesos con pocas responsabilidades. Yo soy defensor, siempre y en este momento más, de que quien actúa con irresponsabilidad en lo gordo tiene que responder. Ayer veía en televisión y se me revolvía el estómago, me ponía de mala leche, cantidades percibidas, no voy a poner nombres para no ser sectarios, casi siempre son de los mismos, pero no siempre; miles de millones de las antiguas pesetas recibidas, por sirvergüenzas. Y voy a contenerme, sólo por sirvergüenzas. Eso es una indecencia. Y un país que permite eso está enfermo. Igual que un país que permite que los delincuentes de cuello blanco se paseen por la calle con la impunidad que aquí se pasean está enfermo. Es una indecencia que se puedan percibir estas cantidades y que la gente lo permita. Es una indecencia, cuando además estamos llegando a la exclusión social de casi tres millones de personas. Insisto, es una indecencia y yo nunca voy a apoyar a un indecente, sea de donde sea.
—C. F. Y en este contexto, ¿cómo mete la situación de la Caja que fue precisamente una de las entidades que recibió ayuda y no quiso dar los datos de los sueldos cuando lo pidió el Banco de España?
—J. Villarrubia. Creo que hay graves actuaciones con responsabilidades que se dirimirán o no. Yo nunca daré la cara, nunca, por quien haya tenido un comportamiento indecente, sea quien sea, porque ese no es compañero de mi partido. A partir de ahí, parece ser, pero yo no estoy en condiciones de dar buena información porque no lo sé, que se está negociando con el Banco de España, con Europa, con la propia Unicaja, con el Banco Ceiss, pintando poco pero está, y parece ser que puedan terminar la operación entrando Ceiss en Unicaja, en algunas condiciones concretas. No debe ser fácil.
—P. L. Siendo devorado Ceiss por Unicaja quiere decir.
—J. Villarrubia. Probablemente.
—P. L. El último resorte financiero que tenemos en la Comunidad.
—J. Villarrubia. Cierto. Yo creo que el mal menor sería que se mantuviera la unión con Unicaja, con alguna consecuencia para que tengamos alguna ventaja de posibilidad de inversión, todavía hoy. Intentando no ya defender aquellos porcentajes de los que se hablaba antes, sino defender que al menos tengamos algo, no sé si llamarlo músculo; que pintemos algo en esta Comunidad.
—F. R. ¿Pero usted cree que después de que la Caja sea devorada por Unicaja va a tener algún peso o va a haber algún tipo de musculito financiero en esta Comunidad?
—J. Villarrubia. No quisiera pensar lo contrario.
—P. L. ¿Y qué le parece que ahora el consejero Tomás Villanueva salga diciendo que la culpa es de los medios, que informamos mal, como si el no haya tenido nada que ver en todo este proceso?
—J. Villarrubia. Hombre, yo creo que en esto los medios poco o casi nada han tenido que ver. Ellos no son los responsables en absoluto en este tema concreto. Yo lo tengo clarísimo.
—P. L. ¿Y qué le parece la actuación del consejero en todo el proceso?
—J. Villarrubia. Yo le he oído decir en alguna ocasión que esto está pasando porque en buena manera no se le hizo caso.
—F. R. Y usted va y se lo cree.
—J. Villarrubia. Yo no sé si eso es muy así. Se me escapa un poco.
—P. L. ¿Pero quién no le hizo caso, su partido?
—J. Villarrubia. No, no en todas las cosas. La verdad es que es un tema, entre las carencias que tengo, que no controlo muy bien. Se me escapa un poco. Prefiero ser un poco prudente, aunque sí digo que no me gusta como va.
—P. L. Visto que al consejero Villanueva no quiere usted morderle.
—J. Villarrubia. No, no.
—P. L. ¿Cuál le parece el mejor y el peor consejero del Gobierno de Herrera? Visto, insisto, que a Tomás Villanueva no le quiere importunar.
—J. Villarrubia. No voy a entrar en eso, porque tampoco tengo a nadie que me caiga mal.
—P. L. No, yo hablo de gestión. Usted ha hablado de ineficacia del Gobierno, no me diga ahora que no los quiere comparar.
—J. Villarrubia. Y lo mantengo. Mantengo esa crítica política.
—P. L. ¿Hay alguno que le parezca que no da la talla política?
—J. Villarrubia. Es una cuestión colectiva y esos adjetivos que he dicho de incapaces no los hago en el plano personal sino en términos políticos. Y los ratifico. No voy a hablar de más altos ni más bajos.
—P. L. El PP no tiene las bombas atómicas como ustedes, pero también tienen sus tracas internas.
—J. Villarrubia. ¿Cómo que también?, las tienen por todos los lados.
—P. L. Lo estoy diciendo yo, pero hay una en concreto que es la sucesión de Herrera. ¿Le gustaría enfrentarse en las próximas elecciones a Herrera o a otro candidato?
—J. Villarrubia. Dos cosas. Una, del 2015 en lo que se refiere al PSOE no hay nada escrito y no hay ninguna posición sobre quién vaya a ser el candidato o candidata. Haré lo posible para que mi formación política esté en la mejor disposición posible. Es una obviedad, pero es lo que voy a hacer. Después, quién sea el candidato del Partido Popular..., parece ser que Juan Vicente Herrera no va a continuar, pero a veces la vida produce sorpresas y cambios, pero yo no estoy en condiciones de decir eso. Si no fuera él… me parece que van a ir un poco tocados del ala, sea quien sea. Están teniendo ya sus dificultades con bastante tiempo de antelación. Y tienen bastantes disputas. Ahí está cómo andan en León. Es su problema y en temas internos, cuando proceda como partido claro que voy a entrar, lo que no es de buen gusto es que entren desde el Gobierno a los temas de partido, como están haciendo últimamente. Y es de mal gusto que un grupo mayoritario repruebe a alguien de la oposición, eso es de muy mal gusto y de escasa categoría.
—P. L. ¿Cómo andan los del PP de León, según usted?
—J. Villarrubia. Mal, ¿no? A mí lo que me llega es que andan bastante mal con problemas internos importantes, con algunos problemas de la presidenta que es de la Diputación y del partido, con la administración de Justicia.
—P. L. ¿Cuáles son esos problemas con la Justicia?
—J. Villarrubia. Cobro de dietas, querellas...
—P. L. ¿Sabe usted que esa querella se sobreseyó y que su propio partido la retiró inicialmente?
—J. Villarrubia. Yo hablo de cuestiones de hace poco.
—P. L. Y que el abogado que lleva el caso ahora es el mismo que el que llevaba el suyo ¿Esto no es como de locura?
—J. Villarrubia. Pero yo no hablo de la batalla, sino si se han producido los hechos o no.
—P. L. ¿Por qué no le dice usted a sus compañeros aquí que presenten la querella que retiraron?
—J. Villarrubia. Bien, eso es una decisión suya. Pero si se han producido los hechos no hace falta una querella. Si se han producido es perseguible de oficio y la Fiscalía puede actuar. No conozco, de verdad, estos matices.
—F. R. Tiene usted que ponerse al día un poco, porque no conoce lo de las cajas, no conoce esto. Ya lleva usted un tiempo como para que se vaya informando.
—J. Villarrubia. Quien presuma conocer de todo...
—F. R. Hombre, pero en su caso hay cosas en la que debería estar más puesto.
—J. Villarrubia. Insisto, quien presuma de conocer de todo y de saber de todo, que suele ocurrir mucho... Hay mucho tertuliano que sabe de todo y cuando uno escucha de lo poco que uno sabe dice: si es que no tiene ni idea. Yo conozco de pocas cosas. Intento informarme y patear la Comunidad, de verdad y estoy haciendo un gran esfuerzo.
—P.L. En este mismo Café de Redacción a su compañero Óscar López le preguntamos si quería ser candidato y vino a decir lo mismo que usted, pero que le agradaría. ¿A usted le agradaría, le encantaría? No quiero que sea contundente, pero díganos qué sensación tiene, porque no tiene usted sensaciones.
—J. Villarrubia. Tengo que hacer lo que estoy haciendo. No voy a abrir ese melón y no tengo ninguna decisión premeditada ni tomada y cuando llegue el momento actuaré pensando en el interés colectivo. No tengo, y no me importa decirlo, ninguna ambición personal y directa por ningún tema concreto.
—P. L. ¿Cómo se va a decidir ese proceso del candidato?
—J. Villarrubia. Como esté en las normas del partido, que se decidirán en la conferencia política de octubre.
—P. L. ¿Puede haber primarias?
—J. Villarrubia. Puede haberlas, claro que puede haberlas.
—C. F. ¿Cuándo fueron las últimas primarias para el candidato a La Moncloa?
—J. Villarrubia. No recuerdo. Hace mucho. Pero el que exista o no primarias es un problema nuestro, de funcionamiento. No es un problema legal ni democrático.
—F. R. Pero, aclárese. ¿A usted le gustaría ser elegido en primarias?
—J. Villarrubia. Yo sí soy partidario de que cuanta más participación haya es mejor. Y en los temas internos, de militantes. Y en los externos, de simpatizantes.
—P. L. ¿Apoyaría a Óscar López si quisiera ser candidato en Castilla y León?
—J. Villarrubia. No lo sé. Esperemos a ver las opciones que hay. Es que no se ha abierto ese melón.
—P. L. Estamos hablando en condicional.
—J. Villarrubia. Ya, pero como no admito el condicional... Y como ya he dicho que no voy a hablar de ello hasta que se abra el proceso soy coherente con mi decisión, aunque no sea la que a usted le guste. Y he dicho que de los temas internos sólo hablo en mi casa. No sé quién va a ser el candidato. Ni lo sé ni lo quiero saber.
—P. L. Usted hablaba de hacer Comunidad y evitar eso de hacer provincianismo, que algunos se han inventado para ofender a los que somos de pueblo. ¿Cómo pretenden ustedes, los partidos, transmitir a la gente que hay que hacer Comunidad cuando no son capaces de poner orden y coherencia entre todas las provincias en su partido?
—J. Villarrubia. Muy difícil. De todas formas, tenemos un gobierno que lleva 26 años y que no le ha importado que esto sea así. Todos tenemos nuestra parte alícuota. Nosotros también, pero inferior a los que llevan 26 años gobernando esta Comunidad. Lo que puede unir son principios de verdad y sentido común y un gobierno de los ciudadanos.
—P. L. Temas concretos, los aeropuertos. ¿Qué le parece eso que dicen algunos de Valladolid que hay que cerrar el aeropuerto de León?
—J. Villarrubia. Cuando he dicho lo de provinciano, creedme que no estaba pensando en León, de verdad. Hecha esta puntualización voy a decir lo que pienso de verdad sin explicarlo mucho.
—F. R. Sí, no vaya a ser que se equivoque.
—J. Villarrubia. No, no. Voy a explicar lo que se ha hecho en este sentido. Y me parece irracional lo que se ha hecho en este tiempo. Irracional e insostenible.
—F. R. ¿El qué le parece irracional?
—J. Villarrubia. Todo lo que se ha hecho. La financiación desproporcionada de dinero público. Y no quiero entrar, pero parece ser que había cantidades importantes para una línea concreta, que ahora los mismos están intentando negociar con otro. Difícilmente se sostienen cuatro aeropuertos en una Comunidad como la nuestra, con la población y el movimiento que tenemos. Me parece irracional. ¿Qué es lo que haría? No lo sé. Si llegara, que no se dará el caso, a tener que decidirlo, no lo sé.
—P. L. ¿No se podría, para hacer Comunidad, empezar a repartir un poco? Y lo digo con afán de ser provinciano. Es que Valladolid tiene que tener el Miguel Delibes, siete palacios de congresos, el aeropuerto... ¿No sería bueno hacer un plan estratégico con un reparto para cada sitio?
—J. Villarrubia. Estoy de acuerdo. Lo llevo diciendo hace tiempo. Desde que se aprueba la Constitución se despliega una descentralización casi total. Pero se ha producido una nueva centralización, con carácter general y algunas más que en otras, en las Comunidades Autónomas. Queda pendiente la descentralización de las comunidades en los ayuntamientos y se ha cogido el poder como tal para concentrar clientelismo y poder en las comunidades. Y ahí sí que me refiero a Valladolid. Se produce una concentración de poder, de recursos económicos, de competencias con la discrecional que dan las mayorías absolutas en todas las comunidades, pero en unas más que otras y ésta es una de ellas, por eso hablo de gestoría clientelar. Hablo de la arbitrariedad de recursos públicos. Yo lo pienso así, se ha producido una centralización, que no una mejora de eficacia. Ha sido una concentración de poder, sólo que en lugar de Madrid, en Valladolid.
—F. R. Vale, usted reconoce que se ha producido una concentración de poder en Valladolid.
—J. Villarrubia. Sí, porque está la sede del Gobierno en Valladolid.
—F. R. No están todas las sedes. Pero, por volver a los aeropuertos y una vez que por fin se admite el centralismo, si a usted le tocara decidir, aunque ya ha dejado claro que nunca le va a tocar, ¿con cuántos aeropuertos se quedaría y con cuáles?
—J. Villarrubia. No lo sé.
—F. R. No sabe usted nada.
—J. Villarrubia. No, no es huir. Es que tendría que analizar la cuestión económica, social, de todo tipo…
—F. R. ¿No cree, por ejemplo, que un aeropuerto como el de Villanubla, a menos de una hora en AVE del de Barajas, no tiene sentido?
—J. Villarrubia. Pues es posible, pero no voy a entrar, porque no quiero, sencillamente. Lo que sí digo muy claro es que me parece irracional y un despropósito como se ha hecho.
—P. L. : ¿Qué papel le parece que está haciendo el portavoz socialista en las Cortes?
—J. Villarrubia. En las Cortes, me parece que está haciendo un buen papel y así lo he refrendado en la última ejecutiva, porque al margen del otro tema —Ponferrada—, en las Cortes apenas ha habido desintonía. Y se hace lo que marca el partido, que es quien da las directrices.
—P. L. : ¿Qué les ha pasado en este año? Parecía que iban a ser ustedes una de las grandes parejas de la historia, al estilo de Fred Astaire y Ginger Rogers…
—J. Villarrubia. No, no. Siempre hemos tenido un trato cordial.
—F. R. Hombre, de aquel López que le defendió como candidato a secretario general y dijo que iba a ser su candidato a ahora...
—J. Villarrubia. Cómo no lo iba a decir si era un candidato bueno.
—F. R. Mira, ahí sí ha sido tajante. No tiene dudas.
—J. Villarrubia. Claro, era un candidato de consenso y con experiencia, que practica y defiende los principios de este partido.
—F. R. Pero conteste, ¿qué les ha pasado?
—J. Villarrubia. No ha pasado nada, porque no nada había habido antes. No había ningún noviazgo, porque aunque yo fui el ponente en el Congreso del matrimonio homosexual no es lo mío en este momento. Lo que sí ha habido es una desintonía importante en el proceso de Ponferrada y ahí me quedo. En todo caso, la política en Castilla y León la marca el partido, mientras yo siga siendo secretario general. Yo tengo un compromiso por un tiempo completo y de futuro no sé qué habrá, ni me preocupa, porque tengo otras opciones muy claras, mi profesión que me encanta y que llevo mucho tiempo sin practicar. Yo tengo donde ir y quiero volver, algún día, a mi despacho profesional. ¿Más claro?
—P. L. Vaya mensajes que manda usted.
—J. Villarrubia. No estoy mandando ningún mensaje.
—P. L. Alguno lo va entender así.
—J. Villarrubia. No sé si habrá malos entendidos, no es mi intención.
—F. R. No, ha quedado claro: hay otros que no tienen profesión.
—J. Villarrubia. No, no. A mí me parece que es bueno siempre que la gente se dedique a la política con una formación no clasista y por eso defiendo la adecuada retribución de los cargos públicos. Es mi opinión y sé que voy contracorriente, pero con transparencia. Si no sólo se van a poder dedicar a la política los que no defienden lo público, sino que vienen a valerse de lo público y beneficiar a otros intereses. La corrupción no está sólo en la política. Pero en la afirmación anterior no estaba pensando en nadie en concreto. No soy tan Maquiavelo.
—P. L. ¿Qué le parece lo que está pasando en su partido en León, la cuna de un ex presidente del Gobierno? Lo digo porque unido a lo de Ponferrada está lo de Matías Llorente y la pérdida de alcaldías y dos diputados.
—J. Villarrubia. La pérdida de alcaldías, y lo digo sin confrontar, siempre es un dato negativo. Pero quiero trasladar el respaldo y la defensa inicial a quien representa al partido. El secretario provincial goza, como no, del respaldo de mi ejecutiva, como los secretarios generales de las agrupaciones, incluida la de la capital, más allá de las discrepancias. Bien es cierto que León, históricamente, siempre ha sido un territorio difícil.
—P. L. Sí, pero no perdían ustedes alcaldías.
—J. Villarrubia. A mí me gustaría que la dinámica no sea de confrontaciones sino que intentemos ir más allá de las relaciones personales, a entendernos con las organizaciones. Desde el punto de vista autonómico, tengo que decir que yo tengo una buena relación con todas las organizaciones agrarias. A mí me gustaría que también en León, más allá de temas personales, se revirtiera la situación.
—P. L. ¿Usted le abriría la puerta para volver a Matías Llorente?
—J. Villarrubia. No estoy hablando de personas. Yo respeto la decisión que en la estrategia corresponde a la dirección de León. Pero necesitamos sumar compañeros y compañeras de viaje a nuestro proyecto.
—P. L. Me estoy dando cuenta que usan dos varas de medir. A los de Ponferrada les han exigido desde la autonómica las actas de concejal, pero a quien no se las ha exigido es a Matías Llorente, a la ex alcaldesa de Valderas…
—J. Villarrubia. Se le han pedido.
—P. L. ¿Se las han pedido desde la autonómica como en Ponferrada?
—J. Villarrubia. Las de Ponferrada se han pedido porque estábamos oyendo que no se habían pedido. En el otro ámbito, la solicitud se la ha hecho el secretario provincial. La actuación política ya estaba llevada a cabo.
—F. R. Aquí hay que poner nombres, aunque usted no quiera. En el caso de Matías Llorente vuelve a verse atrapado por sus manifestaciones, en las que en principio apostaba porque se arreglara y ahora da todo su apoyo a Celestino Rodríguez. ¿Usted cree que se debe reconducir la situación? Y no me diga que no habla de nombres porque no me vale.
—J. Villarrubia. Bueno, no me vale... A mí a lo mejor tampoco me valen algunas cosas que usted dice. Por ejemplo, a usted no le parecen bien esas manifestaciones iniciales mías. ¿Por qué un error?
—F. R. ¿Entonces usted aboga porque se reconduzca?
—J. Villarrubia. En aquel momento. Vamos a ver. El que yo diga, cuando salta un choque entre compañeros, que ojalá se arregle, ¿qué es lo que tengo que decir, otra cosa? Es que es de sentido común. Si alguien pretende otra cosa... Cómo no voy a querer que se reconduzca, cómo no voy a querer que no haya rupturas, cómo no voy a querer que sumemos y que no haya conflictos. Pero voy a asumir lo que en los ámbitos competenciales se adopta. La ejecutiva provincial tiene todo el respaldo de la autonómica, y en este tema también. No voy a poner nombres y apellidos, ¿no les gusta? pues qué voy a hacer. No les voy a dar ese titular. Yo no voy a meterme con nadie, no he venido aquí a eso.
—R. B. Ha hecho una valoración de Óscar López como portavoz, pero no como secretario de Organización. ¿Qué reflexión le merece el que Rubalcaba le haya restado poder para dárselo a Valenciano?
—J. Villarrubia. Yo no hago esa lectura. Yo hago la lectura de que es un intento loable de la Federal por mejorar las estructuras de funcionamiento interno. Mi opinión interna sobre su trabajo se lo diré, y se lo he dicho, en el seno interno. Me parece adecuado ese intento de reorganizar el partido y el grupo del Congreso.
—P. L. ¿Es partidario de que deberían afrontar un proceso de primarias ya?
—J. Villarrubia. Yo no lo veo. Sí que es verdad que tenemos un problema de recuperación de credibilidad, porque se nos ha castigado hace menos de un año y esa credibilidad no se recupera en un año, y luego hay un dato subjetivo y es que no lo estamos haciendo lo suficientemente bien. Pero vamos a recuperar la opción como alternativa de Gobierno más pronto que tarde. No toca ahora dedicarnos a un debate interno, de primarias y de liderazgo. No toca ahora, porque no es compatible con defender lo que verdaderamente necesita este país.
—P. L. ¿No cree que tienen un debate interno latente permanente?
—J. Villarrubia. No comparto esa opinión.
—P. L. No lo comparte, pero a Rubalcaba no lo pueden ver los ciudadanos, y lo dicen las encuestas.
—J. Villarrubia. Al que no pueden ver es a Rajoy, sobre todo y es quien gobierna. Que caiga 20 puntos un gobierno en un año, no sé si en Europa se ha dado alguna vez. No tiene precedente en la historia democrática. Que una oposición contra una mayoría absoluta no se recupere en un año, es normal, aunque comparta que gran parte de la culpa es nuestra.
—C. F. Con las decisiones que ha tomado el Gobierno lo lógico es que la oposición remonte.
—J. Villarrubia. Y vamos a remontar.
—F. R. ¿No cree que el verdadero problema que tiene el PSOE es de personas y de liderazgo, ese que ustedes no quieren afrontar?
—J. Villarrubia. No. Tenemos es un problema colectivo y vamos a salir de él y en Castilla y León, también. Estoy convencido.