Tres miniciudades en mitad de la Albufera
El proyecto de Urdangarín era construir tres miniciudades con 5.800 pisos en pleno parque y al calor de su ensoñación olímpica mediterránea.
El primer núcleo debía ser una villa olímpica en la franja litoral de la Albufera en la que se ubicarían 1.500 viviendas junto a un nuevo puerto deportivo, que iba a convertirse en uno de los mayores de Europa con 1.200 amarres. Para hacerse una idea el puerto olímpico de Barcelona tiene 740.
La idea del yerno del Rey era que en esa miniciudad también hubiera un monorrail. Para ello, Urdangarín proponía demoler buena parte de las estructuras ya existentes como huertos, campings, un autocine o un par de discotecas al considerarlas de «usos no compatibles» con su proyecto.
El segundo núcleo poblacional, el más grande con 3.300 viviendas, iba a ser la denominada ‘Ecociudad del Canal’, un nuevo pueblo de 200 hectáreas de extensión construido junto al cauce del Turia y en torno a un canal de remo que el Instituto Nóos pretendía construir desde cero, es decir en plena huerta, con una extensión de 1.200 metros de largo y cien metros de ancho. Para guardar las apariencias, adyacente a esta segunda ciudad habría un «parque experimental agrícola», al que el proyecto de Urdangarín, recogido en 232 páginas, apenas dedica unas líneas.
Otras mil viviendas se construirían dentro de un plan de «renovación de Pinedo», una pedanía de la ciudad de Valencia, que tendría un paseo fluvial. El juez del caso Nóos y la Fiscalía Anticorrupción, que hasta la semana pasada no tenían noticia alguna del gigantesco proyecto de Urdangarín, estudian la posibilidad de que esta iniciativa, denominada ‘Puerta de L’Albufera’, sea parte de la exposición razonada que, tras acabar la instrucción, tiene intención de remitir Castro al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana para que investigue los negocios del duque de Palma en esa autonomía.