Diario de León

EL REY EN LA ENCRUCIJADA. LAS REACCIONES POLÍTICAS

El PSOE quiere que la ley obligue al Rey y a su familia a hacer público su patrimonio

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Paula de Las Heras | madrid
León

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El PSOE seguirá siendo soporte de la Monarquía, sobre todo, aunque no sólo, porque es la forma de Estado que recoge la Constitución. Ahora bien, ha abandonado la prudencia extrema con la que siempre se había referido a todo lo que rodea a la Corona. La vicesecretaria general del partido, Elena Valenciano, dio ayer un paso más en esta dirección y defendió la necesidad de que el Rey, como todos aquellos que cobran del erario público, esté obligado a exhibir su patrimonio

«La opacidad —convino la dirigente socialista— es una de las principales bases para la corrupción». Ese es su argumento para insistir en que, una vez se apruebe la ley de transparencia, impulsada inicialmente por el Gobierno, todas las instituciones del Estado estén sometidas a un principio de transparencia «radical» con el único límite, dijo, de la seguridad nacional y la seguridad de las personas.

Es la primera vez que los socialistas plantean con tal rotundidad esa exigencia. El patrimonio del Rey y del resto de su familia —que, a juicio del primer partido de la oposición, debería estar sometida a los mismos criterios que el propio monarca en tanto receptora de fondos públicos— lleva meses en el punto de mira de formaciones como Izquierda Unida, ERC o UPyD. También el PNV ha expresado en las últimas semanas su convicción de que debería ser visible. Pero los socialistas eran hasta ahora mucho más cautos.

Modernizarse o morir

El tremendo desgaste que ha supuesto para la Casa del Rey el caso Nóos, en confluencia con la crisis que sacude al conjunto de las instituciones democráticas, ha acabado por convencer a la dirección del partido de que, sólo si se moderniza, la Monarquía tiene posibilidades de persistir.

Pero también de algo más: que, pese a su postura tradicional, el PSOE no puede ponerse de perfil en este debate o también se lo llevará la ola. El principal partido de la oposición es ideológica y conceptualmente republicano. Es algo que se aprecia más claramente en sus bases. Sin embargo, por responsabilidad institucional y por pragmatismo, ha sido durante todos estos años de democracia un apoyo clave para la Corona.

«Soy un caso prototípico de la Transición: un republicano que vive cómodo en la Monarquía», ha dicho en alguna ocasión Alfredo Pérez Rubalcaba.

Lo que ahora parece evidente es que ese respaldo tiene matices. En realidad, hace ya meses que los socialistas trabajan en una propuesta de regeneración institucional en la que había un apartado referido a la Corona, aunque la intención de Ramón Jáuregui, encargado de coordinar la propuesta, era mantener sus trabajos al margen de la pulsión mediática.

Los acontecimientos van más rápidos que sus deseos y, probablemente, obligarán a la dirección del partido a ir más allá de lo que en un primer momento se había planteado.

Nueva transición

Salvo que las cosas cambien mucho, sin embargo, la ponencia —que será sometida a debate en la conferencia política de otoño— no contemplará la defensa de la república como forma de Estado. Sí hablará, en cambio, de transparencia, de regular algunos aspectos de la sucesión al trono, de dar estatus jurídico a la figura del Príncipe o de equiparar a la mujer y al varón en la línea sucesoria.

«España —insistió ayer Valenciano— necesita emprender una nueva transición, política y social». En todo caso, el PSOE sigue considerando que hay límites que las fuerzas políticas no deben sobrepasar. La insistencia del primer secretario del PSC, Pere Navarro, en que el Rey debería abdicar en el Príncipe de Asturias para liderar, precisamente, esa nueva transición sigue chirriando en Ferraz, a pesar de que en privado hay quien admite estar de acuerdo.

La número dos del partido ha eludido en varias ocasiones pronunciarse sobre si la infanta Cristina debe renunciar a sus derechos sucesorios.

Una vez que la Casa Real ha hecho saber que está dispuesta a ser incluida en la ley de transparencia, siquiera de forma limitada, los esfuerzos se centran en abanderar la lucha para que las cosas no queden en una mera operación de estética. «Queremos que la vida pública sea en España una casa de cristal», aseguró Valenciano.

A priori, aún así, las posibilidades de que efectivamente el patrimonio de la Familia Real pase a ser de conocimiento público son limitadas. Fuentes del PP reconocían la semana pasada su discrepancia con la idea, al calor de la polémica de las supuestas cuentas suizas que el Rey habría heredado de su padre hace veinte años.

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