Diario de León

Todos apuntan al maquinista

. La Policía le acusa de imprudencia y lo pondrá a disposición judicial tras negarse a declarar. . Fomento, Renfe y Adif declinan responsabilidades ante la ineficacia de los sistemas de frenado .

El maquinista del tren, Francisco José Garzón, en el momento del accidente.

El maquinista del tren, Francisco José Garzón, en el momento del accidente.

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A. aspiroz | (colpisa) madrid

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Los expertos aseguran que en un accidente ferroviario deben confluir varios factores o, lo que es lo mismo, producirse una sucesión de fallos. En esta ocasión, sin embargo, todas las miradas parecen estar enfocadas únicamente en Francisco José Garzón, el maquinista que se encontraba a los mandos del Alvia 151 siniestrado en Santiago y en el que perdieron la vida 78 personas. El Gobierno insistió ayer en no valorar las posibles causas hasta que emitan sus informes las autoridades competentes de las dos investigaciones iniciadas: una a cargo del juez de Instrucción Número 3 de Santiago, Luis Aláez, y otra de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios.

Quien no ha esperado ningún dictamen es la Policía que el jueves detuvo al conductor en la habitación del hospital donde se encuentra ingresado y ayer lo instó a declarar, a lo que se negó Garzón. El arresto se produjo por iniciativa policial y bajo la acusación de imprudencia, según confirmó el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. En las próximas horas el maquinista deberá ser puesto a disposición del juez Aláez. Las evidencias que han salido a la luz corroboran el exceso de velocidad del convoy, que habría enfilado la fatídica curva de A Grandeira a 190 kilómetros por hora frente a los 80 permitidos.

No frenó

Las pruebas también parecen confirmar que el maquinista no frenó el Alvia cuando así lo exigía el libro de ruta y la señalización de la vía. Pero, como afirman los expertos, un fallo o negligencia no parecen suficiente para explicar lo sucedido. Debieron darse más errores y una de las explicaciones que falta por ofrecer radica en por qué no funcionó ningún sistema automático de frenado de emergencia. El ASFA Digital era el que tenía conectado el Alvia 151 en el momento de salirse de la vía. Sustituyó cuatro kilómetros antes del lugar del accidente al moderno ERTMS, que, según el Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf), hubiera evitado el descarrilamiento del convoy, pero cuya instalación no llega hasta Santiago.

La ministra de Fomento, Ana Pastor, incidió en que por el momento la prioridad del Gobierno está en «la atención a las víctimas y seguir trabajando para la identificación de las personas». Una de las pocas cosas en la que coinciden las partes implicadas es en que habrá que esperar al análisis de la caja negra. Su examen, avanzó el jefe superior de Policía, no se realizará hasta «que haya acuerdo con la unidad judicial», en relación a la identificación de las víctimas. En este sentido, el Consejo General del Poder Judicial anunció ayer que nombrará un juez de apoyo para Aláez con el fin de que este pueda instruir con «la mayor agilidad y celeridad» el accidente.

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