Lobos en el punto de mira
El ‘canis lupus’ se bate en León entre la presión cinegética bajo el pretexto de ‘ajustar’ poblaciones y la explotación de su potencial turístico, que trae a Riaño este año a más de 250 personas de todo el mundo .

Un lobo joven de las poblaciones de Castilla y León al norte del Duero.
El lobo se mueve sigilosamente por el monte o entre los rastrojos. Pero su gestión levanta polvaredas. Cuando sale a colación el canis lupus aúlla el hombre más que el lobo. «Es el animal más político, pero es porque los problemas entre los hombres los paga el lobo», asegura un agente medioambiental.
El lobo se bate entre los intereses cinegéticos y las posturas conservacionistas, unas favorables a su compatibilidad con la caza y otras no. En León empieza a emerger el ecoturismo ligado al lobo y al oso. Más de 250 personas visitan este año la comarca de Riaño atraídas por el visionado del legendario lobo.
La Consejería de Medio Ambiente acaba de aprobar los cupos del plan de aprovechamientos comarcales del lobo que sitúa a León a la cabeza, con 50 piezas a batir, dentro de las provincias de la Comunidad situadas al norte del Duero por delante de Palencia, Zamora, Burgos, Soria y Valladolid.
En la práctica «es muy difícil agotar los cupos», afirma Miguel Fierro, cazador y representante en la provincia de la Federación de Caza de Castilla y León. «Cuando tienes el rifle no tienes permiso y cuando tienes permiso no tienes el lobo», asegura.
La gestión cinegética del lobo ha llevado a la Junta hasta el Tribunal Supremo, aunque la ejecución de la sentencia no afecta al plan para cazar 137 piezas en dichas provincias, asegura Medio Ambiente. La consejería que dirige Antonio Silván asegura que se trata de una prórroga del plan del año anterior, pero las asociaciones conservacionistas WWF y Ascel critican que la decisión se ha tomado «sin criterios científicos que la avalen» y «sin consultar» al comité de gestión del lobo en el que están representadas.
Dicho comité se reunirá a primeros de septiembre. Precisamente, el primer domingo de este mes, que coincide con el día 1, empieza el período de caza del lobo al rececho y aguardo o espera y se prolonga, sólo bajo estas modalidades, hasta el último domingo de febrero. A partir del último domingo de septiembre y hasta el tercer domingo de febrero pueden cazarse mediante ganchos o monterías.
Las organizaciones conservacionistas acusan a la Junta de practicar «una política de acoso y persecución a la especie con la única intención de erradicarla de amplias porciones del territorio castellano y leonés, en contra de lo establecido por su propio plan de gestión y conservación y en contra de las obligaciones previstas por la normativa europea y nacional».
Las organizaciones demandan a la Junta «explicaciones sobre los criterios que se están utilizando para tomar decisiones tan discutibles como permitir batidas de lobos en época de cría y en espacios protegidos o para fijar un cupo de 137 lobos a abatir en la temporada de caza» y hacen ver que «parecen estar siendo tomadas más por respuesta a presiones de ciertos sectores». La Consejería de Medio Ambiente se siente amparada por la Unión Europea: «Recomienda seguir realizando, excepcionalmente, controles y capturas del lobo al sur del Duero por daños al ganado»
«A los cazadores no nos interesa que sea especie cinegética», asegura Fierro. En la década de los 90 se pagaban casi 6.000 euros por un lobo. Actualmente, se venden los precintos por 2.000 euros. Y si no aparece comprador al final de la temporada el coto avisa a los socios para dar vía libre a su caza. «El trofeo para quien lo cace», añade este cazador del Club Deportivo de Caza y Pesca Ríomonte que dispone de un precinto en la comarca de Campos.
Los cazadores que codician un trofeo quieren que la pieza está asegurada. Y con el lobo no hay nada seguro. «Son tales las exigencias para su caza que hay muchas dificultades para cazarlo», agrega. No niega que se hagan cazas ilegales fuera de la temporada de caza: «En pocos colectivos todo el mundo cumple al cien por cien, pero no admito que se considere que el cazador, por naturaleza, sea menos sensible», recalca.
Esta visión es corroborada por el presidente de la Asociación de Agentes Medioambientales de Castilla y León, Pedro Díez: «No se acaban matando todos los cupos aunque se abaten muchos lobos ilegalmente», asegura.
Actualmente la Junta realiza el censo de lobos en Castilla y León cuyos resultados se conocerán a primeros de 2014, después de diez años desde el último estudio oficial. La impresión general es que la población de lobos «va bien» y aunque los datos apuntan a que «coloniza nuevas zonas» no se cree que «se vaya a descontrolar», apunta Díez. El lobo vive en manadas y por regla general sólo se reproduce la pareja alfa.
El lobo es considerado un depredador «muy eficiente», de manera que «es más eficaz en el saneamiento de poblaciones que cualquier escopeta. Tiene mucha importancia en el ecosistema y también hay una parte ética para su conservación», apunta el agente medioambiental.
El aprovechamiento del lobo como recurso turístico no se ve claro todavía por parte de la asociación de agentes medioambientales. «En un futuro podría tener ese aprovechamiento pero su papel fundamental es su papel en el medio ambiente», precisa Pedro Díez.
El problema es que se gestione «sólo» en función de intereses cinegéticos, como apunta Luis Frechilla. Es uno de los socios de la empresa Wild Watching Spain que el año pasado consiguió la autorización para explotar tours para la observación del lobo ibérico en Picos de Europa.
El año pasado consiguieron traer a 60 personas en sus primeros viajes por la comarca de Riaño. Su actividad ha despertado el interés de la BBC, que grabará próximamente un reportaje sobre el lobo y de la televisión belga que vendrá a ver el oso en el Alto Sil.
Varias agencias internacionales ofrecen estos paquetes turísticos cuya demanda crece espectacularmente. El ecoturismo de observación de animales salvajes ha traído a la comarca a 250 personas.
Sin embargo, la empresa pionera ha encontrado numerosos obstáculos en la Junta de Castilla y León. El más importante, el retraso en la renovación del permiso. «Hemos tenido que esperar desde diciembre de 2012 hasta primeros de julio», lamenta.
No existe un cauce para la renovación de autorizaciones para observaciones de la naturaleza y cuando se trata de observar «animales llamativos» como son el lobo y el oso parece que la cosa se complica. De hecho, sólo la Junta de Extremadura ha regulado esta actividad en todo el territorio del Estado.
Frechilla no entiende que la Junta de Castilla y León no sea más receptiva a esta nueva actividad cuando «lo que hacemos va en la línea de lo que pregonan las administraciones y todos los planes de gestión de espacios naturales. Y cuando surge una empresa sólo ponen trabas», puntualiza.
Tras el primer año de experiencia han descubierto que Picos de Europa y en concreto la comarca de Riaño es una zona excepcional para la observación del lobo donde se estima que puede haber 17 de manadas. «Estos recónditos y solitarios valles de la montaña leonesa probablemente sean el mejor lugar de Europa para observar lobos en libertad durante la primavera y el verano, de hecho todos y cada uno de los clientes que nos visitaron el pasado año observaron lobos», asegura Wild Watching Spain.
La observación del lobo es el principal atractivo del turismo en la sierra de La Culebra, en Zamora, que limita con León por la comarca de La Cabrera y que ha obtenido el distintivo de la Junta de Turismo Activo.
Donde hay lobos el monte es de más calidad. Así se ha comprobado en países que, como Estados Unidos, se llegó a erradicar la especie. Ahora intentan reintroducirlo desde Canadá «para devolver a sus montañas el equilibrio perdido», precisa el biólogo Manuel Antonio González.
Como especie perseguida a lo largo de los siglos, el lobo ha desarrollado un instinto de supervivencia que desconcierta a los cazadores, sobre todo a aquellos que van en busca de un trofeo seguro y fácil». Para los ganaderos es un «mal bicho», afirma Elías, pastor trashumante de Villargusán. El lobo le ha matado algunas ovejas en el monte, aunque lo teme más los cordeles porque «están arrimaos y te traicionan. Son como chacales pero van por detrás igual que un perro». Sus cuatro mastines son la mejor protección: «Si no fuera por los perros te las comían todas», asegura.
Los problemas son mayores si el ganado no está bien custodiado, como ocurre frecuentemente con vacas y caballos que andan libres por el monte o custodiados por pastores eléctricos en grandes fincas. Los daños del lobo son indemnizables por la Junta, que cubre las franquicias de las aseguradoras.
«No es el lobo el que nos enseñó Félix Rodríguez de la Fuente», añade Fierro. Del lobo se nutren leyendas y episodios heróicos en los pueblos. Ahora su futuro pende de un Plan de Gestión que el Gobierno autonómico promete modificar antes de fin de año pero que ya va con retraso.