El Gobierno pide a Mas que la comisión bilateral sea el foro para el diálogo
Rubalcaba insiste en que la tercera vía del PSC y Unió logrará abrirse camino.
Rubalcaba, ayer, en la feria del libro Liber 2013.
El Gobierno movió un peón en su pulso con Artur Mas y propuso que la comisión bilateral Estado-Generalitat, un foro en el que se discuten traspasos de competencias, adquiera un cariz más político y se convierta en el escenario en que el Ejecutivo central y el catalán dialoguen y busquen puntos de encuentro en sus diferentes ópticas sobre el proceso soberanista de Cataluña. La oferta, que partió de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, esconde en cierta manera una trampa porque la parte catalana en esta comisión bilateral está presidida por Josep Antoni Duran i Lleida, interlocutor habitual del Gobierno de Mariano Rajoy y con buena sintonía con Sáenz de Santamaría, pero que es la bestia negra de los independentistas.
La número dos del Ejecutivo planteó que este foro podía pasar de ser el marco de negociación de las transferencias a ser una mesa para «mejorar la coordinación y la cooperación» entre ambas administraciones. Si el Gobierno de Artur Mas está de acuerdo, dijo, habrá que concretar las funciones de este nuevo ente bilateral. «Les invito a recorrer ese camino», pero siempre desde «la lealtad institucional», comentó Sáenz de Santamaría tras la reunión semanal del Consejo de Ministros.
Los contactos entre los Gobiernos de Rajoy y Mas se han limitado hasta ahora a un par de reuniones secretas entre ambos presidentes, las conversaciones, tampoco públicas, entre la vicepresidenta y el portavoz de CiU en el Congreso, algún debate parlamentario y al cruce de declaraciones a través de los medios de comunicación. No hay un foro específico con luz y taquígrafos. Es improbable, de todos modos, que el Ejecutivo de Mas se avenga a aceptar la oferta porque el control de las conversaciones estaría fuera de su alcance ya que el representante de la Generalitat en la comisión es Duran, con el que Mas tiene cada día más diferencias y es una figura inasumible para Esquerra Republicana, socio y sostén del Gobierno catalán. Sáenz de Santamaría, la cara amable del Ejecutivo en las relaciones con la Generalitat, evitó emplear el tono de desdén que utilizó Rajoy cuando fue consultada por la tercera vía que defienden el PSC y Unió Democrática; una fórmula que soslaya la encrucijada entre independencia o inmovilismo, y plantea como solución que Cataluña profundice su grado de autonomía y se reconozcan sus singularidades dentro en la Constitución.
Diálogo
El presidente del Gobierno dijo no sabe qué era la tercera vía, pero la vicepresidenta, sin entrar en disquisiciones sobre la propuesta, dio «la bienvenida» a todo lo que sean ofertas de diálogo dentro de la Constitución. En este terreno, dijo, el Gobierno será siempre «un aliado».
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba entró en el debate para mostrar su enfado por la desdeñosa respuesta del presidente a la tercera vía. «Existe aunque no le guste reconocerlo» y advirtió que puede ocurrir lo mismo que con su primo y el cambio climático, que negó su existencia y las evidencias científicas mostraron su error. Las fuerzas que defienden la tercera vía, argumentó Rubalcaba, no quieren «bajar las manos» y trabajan «por la unidad de España», a diferencia de Rajoy, que quiere «lavarse las manos», y Mas, al que el debate «se le escapa de las manos».