A SEIS MESES DE LA CONSULTA
Artur Mas presenta las urnas y las papeletas para la consulta soberanista
El Gobierno advierte al presidente de la Generalitat de que el referendo no se celebrará.

La urna en la que pretenden depositar las papeletas.
A menos de seis meses para la consulta soberanista y en el último día de la campaña electoral para las elecciones europeas, que en Cataluña tendrán una lectura en clave de apoyo al desafío independentista, el Gobierno catalán presentó ayer los modelos de urna y papeleta que aspira a utilizar el 9 de noviembre.
Se trata, en el caso de la urna, de una caja plegable de cartón blanco con una ventana plastificada en ambos laterales y que tendría un coste de dos euros por unidad, mucho más económica que la que se utiliza normalmente, una de plástico duro que cuesta 35 euros. Para unas elecciones autonómicas, Cataluña suele emplear unas 8.000 urnas, pero el Departamento catalán de Gobernación estaría pensando en el encargo de unas 6.000 para evitar tener que convocar un concurso público, que podría ser impugnado. La papeleta será blanca (21×10 centímetros), en la que aparecerá la doble pregunta: «¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado?, sí o no»; «En caso afirmativo: ¿Quiere que ese Estado sea independiente?, sí o no».
La presentación buscó, sobre todo, un golpe de efecto en el día de cierre de la campaña electoral. Ante el temor de que Esquerra pueda ganar las europeas en Cataluña tras llevarse una buena cantidad de votos independentistas de Convergència, ya que entre el electorado ha calado que la opción soberanista más auténtica y la que no dudará con la consulta es ERC, el Gobierno catalán quiso lanzar el mensaje de que su compromiso con el referéndum es firme. Y también quiso trasladar que va cumpliendo con los plazos y las fases previstas.
Por si tuviera dudas, el Gobierno de Mariano Rajoy le advirtió ayer de que el único camino que puede emprender es el del cumplimiento de la ley. «Ha quedado bien claro que el referéndum de autodeterminación no es posible y quiero recordar al presidente de la Generalitat su obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes y no hacer nada que suponga su incumplimiento», recordó la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. El Ejecutivo central evitó, en cualquier caso, desvelar cuáles son sus planes para impedir la consulta. De momento, el PP anunció que estudiará si la compra de urnas para la consulta puede ser un delito de malversación de fondos. «Ni un solo euro del dinero que pagamos los catalanes puede ir dirigido a un acto ilegal y fuera de la democracia», afirmó la presidenta del PP autonómico, Alicia Sánchez Camacho.
Haya o no un delito de malversación, el encargo de las urnas siempre ha estado rodeado por la polémica desde que el PP acusó a la Generalitat de «utilizar» a presos para preparar la consulta.