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El PSOE confía en rentabilizar el desgaste de Rajoy en sus feudos
La dirección asegura que ningún resultado alterará el calendario de las primarias.
Valencia por la mañana, Madrid por la tarde y Sevilla por la noche. Los emplazamientos escogidos por el comité electoral del PSOE para el cierre de campaña de su número uno al Parlamento Europeo, Elena Valenciano, no son casuales. El primer partido de la oposición cree que la movilización en las tres comunidades autónomas de las que esas ciudades son capitales pueden resultar determinantes mañana para su victoria -bastaría estar un punto por delante del PP- o su derrota. En ellas aspira a encontrar los votos que le permitan contrarrestar el presumible e importante declive del PSC, el partido hermano en Cataluña.
Es la teoría de la «España bimotor», como gráficamente la llaman en la sede de la calle Ferraz de Madrid. En las europeas de 2009, cuando según el relato que ahora hace el PSOE se inició la ola de cambio que acabó dando la victoria al PP en tres convocatorias electorales seguidas, los socialistas aún sacaron 350.000 sufragios de ventaja al PP en Cataluña, gobernada por un ya desgastadísimo José Montilla en coalición con Esquerra Republicana e Iniciativa.
En Andalucía, su otro gran pilar electoral, la ventaja fue de 265.000 votos, pero los populares les superaron en casi 600.000 papeletas en la suma de la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid. Y, en el conjunto de España, la formación de Mariano Rajoy se plantó con algo más de medio millón de papeletas por delante.
Ahora, la erosión de los populares es visible en sus grandes graneros de electores y, en Andalucía, con la llegada de Susana Díaz al Gobierno autonómico y a la secretaría general del partido, ha revitalizado, según las encuestas, a los socialistas. Hay quien habla de hasta nueve puntos de ventaja en esa comunidad sobre los populares. Sin embargo, en la dirección del PSOE no se llaman a engaño. Durante toda la campaña electoral han mantenido viva la idea de que la batalla con el partido gubernamental está en un puñado de votos.
El discurso, en caso de que esta vez tampoco el resultado sea bueno, ya está construido. Pase lo que pase, tras estas elecciones se abrirá en el PSOE un periodo de debate interno. Las elecciones primarias para elegir al próximo candidato a la Presidencia del Gobierno están fijadas para noviembre y en el aparato aseguran que nada ni nadie alterará ese calendario pactado por Alfredo Pérez Rubalcaba con todos los barones del partido y bendecido en un comité federal.