Todo listo para el miércoles 18

El Congreso de los Diputados tendrá todo el trabajo legislativo y de intendencia a punto para proclamar rey de España a Felipe VI si se oficializa la citada fecha para el relevo en la Jefatura del Estado .

El rey y el príncipe conversan durante el acto castrense celebrado ayer en El Escorial.

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a. torices / a. montilla | madrid
León

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El Congreso de los Diputados tendrá todo el trabajo legislativo y de intendencia preparado y a punto para estar en disposición de proclamar rey de España a Felipe VI el 18 de junio. Fuentes parlamentarias aseguraron ayer que esa es de hecho la fecha que la propia institución baraja para celebrar en el hemiciclo de la carrera de San Jerónimo el solemne acto de entronización de don Felipe, aunque tanto el presidente del Congreso, Jesús Posada, como portavoces del Gobierno y de la Casa del Rey señalaron que ese punto no se puede confirmar ni desmentir ahora porque aún no está decidida la fecha exacta en que se producirá el relevo oficial en la Jefatura del Estado.

La controversia sobre la fecha no es gratuita porque se trata del primer día, desde que el lunes se conoció la noticia de la abdicación de don Juan Carlos, en que las Cortes Generales estarán en disposición de cumplir con el mandato constitucional de la proclamación del nuevo rey. Ese hecho convierte las informaciones de fuentes parlamentarias relevantes en bastante factibles.

El Congreso aprobó ayer un calendario para la tramitación de la ley orgánica de ratificación de la abdicación, que la semana próxima debe ser completado por el Senado, que apunta a que la norma estará aprobada por ambas cámaras el 17 de junio, que es el día en que la ratificará el pleno del Senado.

Además, como señala la propia ley en su disposición final, la abdicación de don Juan Carlos se producirá en el mismo momento en que la norma se publique en el Boletín Oficial del Estado, hecho que se podría producir el 18 de junio si, como se baraja, el todavía rey firma y promulga el texto final de las Cortes durante la tarde anterior.

La fecha no confirmada del 18 tiene también sentido porque todas las instituciones implicadas en el proceso, incluida la Casa Real, en lo que sí coinciden es en que la proclamación de Felipe VI se tendrá que producir de forma casi inmediata a la publicación de la ley de abdicación en el BOE para evitar vacíos en la Jefatura del Estado.

Con estos plazos en mente, la Mesa del Congreso se reunió ayer de forma extraordinaria para tramitar el proyecto de ley de la abdicación que le remitió unas horas antes el Consejo de Ministros por el procedimiento de urgencia.

El paso rápido y sin añadidos de la ley al Senado estará garantizado por un mínimo de 303 de los 350 diputados, el 86,5%, porque ya están confirmados los apoyos de PP, PSOE, UPyD, Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria y Foro Asturias.

La postura de los nacionalistas moderados aún no está clara del todo, pero no es relevante para el resultado final. El PNV anticipó que se abstendrá y CiU todavía se debate entre dar un sí a la norma o emular la abstención del grupo vasco. El único diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, se abstendrá o votará no.

El debate, que el 17 de junio vivirá su capítulo equivalente en el Senado, se abrirá con una intervención del Gobierno y un turno de 15 minutos para cada grupo político.

Respaldo a la corona

El Consejo de Ministros extraordinario de ayer, además de dar luz verde al anteproyecto de ley orgánica que permitirá el relevo en la Jefatura del Estado, aprobó una declaración institucional de respaldo a la corona tras la abdicación de Juan Carlos I de Borbón. Mariano Rajoy y su gabinete ministerial quisieron dejar sentado que el respaldo del Ejecutivo a la corona es total e innegociable, y que no va a permitir aventuras reformistas en la Constitución que pongan en cuestión la Jefatura de Estado.

El Gobierno destaca que el rey, desde el mismo momento de su proclamación, «quiso serlo, y lo ha sido, de todos los españoles».

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Pondera, asimismo, que sin su impulso y liderazgo la transición no habría sido posible. Abunda que con su esfuerzo, junto con el de todos los que contribuyeron al advenimiento de la democracia, culminó en la Constitución.