Rubalcaba intenta sofocar el creciente fervor republicano en varios sectores del PSOE
Se abierto la veda y aunque el PSOE más institucional se muestra dispuesto a seguir ejerciendo de soporte de la Monarquía parlamentaria que alumbró la Constitución de 1978, el ruido interno es lo suficientemente audible como para que Alfredo Pérez Rubalcaba considerara oportuno lanzar ayer un mensaje contundente. Todo lo contundente que su condición de secretario general vapuleado le permite.
El líder de la oposición defendió durante un desayuno en el que participó a primera hora de la mañana que su partido fue protagonista de un «consenso constitucional» que ha permitido una «larga historia de estabilidad y de progreso» de la que se siente muy «orgulloso» y que no va a «romper» ahora.
Sus palabras trataban de acallar las voces que, dentro del PSOE, se han apuntado a la ola nacida entre las fuerzas de izquierda a favor de un referéndum sobre la República o que han intentado cabalgar sobre ella con cierta ambigüedad, pero no lo lograron. No son solo las Juventudes Socialistas o la debilitada corriente de Izquierda Socialista, que ya el mismo lunes participaron de la convocatoria de una manifestación masiva en todas las ciudades de España, también el PSC de Barcelona y algunas de las corrientes críticas con la ejecutiva de Pere Navarro, el PSOE de Pontevedra, el de Vitoria, o el de las islas Baleares reclamaron hoy una consulta sobre la forma de Estado.
El PSOE votará a favor de la sucesión en las Cortes Generales y, por si acaso, la direccción del grupo parlamentario ya ha dejado claro que no tiene la más mínima intención de dar libertad de voto a sus diputados; que, por otra parte, es lo habitual. «Lo que no puede ser —dicen fuentes socialistas en la Mesa del Congreso— es que en un momento de confusión nosotros contribuyamos a crear más confusión».
El caso es que el alma republicana del PSOE campa por sus fueros más que nunca ahora que tiene un liderazgo interino.