La sonrisa es lo primero que mata el hambre

Ramiro Pinto está cansado y ha perdido la sonrisa. Dice que no puede. Que el hambre lo primero que mata es la capacidad para sonreír. Pero quiere seguir adelante con su lucha «hasta que se oiga en el Ministerio mi reivindicación». «Es una acción más, pero hay que ser muy valiente», dice José Puente mientras una compañera del Ágora lee poesía en voz alta.