Las ‘expulsiones en caliente’ generan críticas
. El Consejo de Europa exige su cese y el PSOE, el Defensor del Pueblo y la Abogacía piden explicaciones por la «violencia» de la Guardia Civil contra los inmigrantes .
Las imágenes la Guardia Civil pegando con sus porras a un inmigrante que descendía de la valla de Melilla y la deportación en caliente a Marruecos de ese extracomunitario aparentemente inconsciente han provocado el enfado de Europa, al tiempo que arrecian las críticas también en España a la actuación del instituto armado y a la insistencia del Ministerio del Interior de continuar con estas expulsiones exprés, a las que considera meros rechazos en frontera.
El comisionado de derechos humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, fue especialmente duro. En una nota oficial denunció sin ambages que la actuación de la Guardia Civil y del Gobierno en la crisis de la valla son «incompatibles» con el respeto a los «derechos humanos».
El Consejo de Europa consideró «necesaria» una «investigación para establecer la responsabilidad» de «la violencia policial» vivida en la valla. El organismo reclamó además «órdenes claras» para «evitar la futura reaparición de la violencia» y acabar con las expulsiones en caliente.
En el plano doméstico, el portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, denunció que no hubo «un uso proporcional de la fuerza», sino «directamente violencia» en la actuación de la Guardia Civil y anunció que su grupo pedirá la comparecencia del Gobierno para que explique lo ocurrido.
Por su parte, 70 organizaciones de derechos humanos, el Consejo General de la Abogacía y el adjunto primero al Defensor del Pueblo reclamaron el fin inmediato de las deportaciones en caliente, un protocolo para poner fin a estas devoluciones y una investigación sobre la actuación del instituto armado en los sucesos del miércoles.