Gobierno y PSOE plantean el debate sobre corrupción sin el ‘y tú más’
La situación es tan crítica que Mariano Rajoy, un hombre dado a dejar reposar los problemas para ver si se diluyen solos, ha llegado a la conclusión de que esta vez tendrá que hacer algo más. Aunque quizá sea más exacto decir que esa vez han sido los suyos, inquietos por el impacto que la tardía y endeble respuesta del Gobierno y la dirección del PP sobre la corrupción amaga con tener en sus resultados electorales el próximo mes mayo, quienes le han dado el empujón.
El jefe del Ejecutivo romperá este jueves la práctica habitual y defenderá ante el pleno de Congreso, en persona, dos proyectos de ley llamados a introducir barreras a los comportamientos deshonestos.
Los populares pretenden celebrar con esta fórmula atípica el primer pleno de la legislatura que aborde el problema de la corrupción en positivo, por aquello de que, al menos, se podrán discutir propuestas: las dos iniciativas que Rajoy prometió ya en el Debate sobre el estado de la Nación de 2013, en pleno estallido del ‘caso Bárcenas’, y que se refieren a la financiación de partidos y a la regulación del ejercicio del alto cargo, y las que plantearán el resto de los grupos, que han presentado cuatro enmiendas a la totalidad de esos textos. Lo paradójico es que si la oposición hubiera decidido no presentar esas enmiendas en contra, el ingenio ideado por el PP para frenar las insistentes peticiones de una comparecencia específica del presidente del Gobierno sobre la inmundicia que erosiona el sistema (Gürtel, la ‘operación Púnica’, el ‘caso Nóos’, el ‘caso Pujol’, los ERES de Andalucía, etc).