el desafío soberanista
El rey, en su tercera visita a Cataluña, solicita «respeto al Estado de Derecho»
Felipe VI apela al ‘seny’ catalán para afrontar «juntos» los retos que afectan a los ciudadanos.

Artur Mas y el rey durante la entrega de unos premios del mundo de la empresa.
En pleno proceso soberanista, un mes después del 9-N y cuando los partidos independentistas tratan de pactar una hoja de ruta para romper con España, el rey Felipe VI visitó ayer Cataluña por tercera vez desde que accedió al trono y lo hizo para lanzar un mensaje de «concordia fraternal» a la sociedad catalana.
El monarca, que presidió la entrega de las medallas de honor de la patronal Fomento del Trabajo, pidió de manera indirecta al presidente de la Generalitat -con quien volvió a coincidir una semana después de fotografiarse juntos en la fábrica de Seat- «respeto al Estado de Derecho», como garantía de la «convivencia en libertad». «Garantizar esta convivencia en paz y libertad es la primera responsabilidad de todas las instituciones», afirmó, en clara referencia al proceso soberanista y al riesgo de que pueda causar una fractura social.
Felipe VI, que hace seis meses en su primer viaje a Cataluña como rey de España prometió que estará más presente en la comunidad catalana, situando la cuestión territorial como el primer asunto de su agenda y como casi el primer gran problema de su reinado, trata de liderar la operación de seducción a los catalanes, a los que recordó todos los logros alcanzados por los españoles, cuando han trabajado «juntos». Y les recordó también, citando al general Prim, el único catalán que ha presidido el Consejo de Ministros, que los «mejores momentos de Cataluña coinciden con los mejores periodos de toda España». Entre las conquistas enumeró que España forma parte del proyecto europeo, está presente en casi todas las instituciones europeas, en breve ocupará un puesto en el Consejo de seguridad de la ONU, además de ser la quinta economía de la UE, el segundo inversor mundial en Latinoamérica y ser un país más «sólido, potente y vigoroso de lo que muchas veces pensamos». «Lo que los españoles hemos conseguido en los últimos 40 años es muchísimo», dijo, saliendo al paso del discurso que impera en Cataluña y que ofrece el independentismo, que presenta un Estado español caduco, casposo, corrompido por la corrupción, poco democrático y que hace agua por todos los frentes.
De cara al futuro, Felipe VI invitó a la sociedad catalana a abordar «juntos» los retos y problemas que afectan a los ciudadanos. Don Felipe apeló al mismo tiempo al ‘seny’ catalán, como una característica que va más allá del sentido común.