El PSOE ya no descarta pactos con Podemos y se centra en aislar al PP
El número dos de los socialistas da por hecho que las primarias a La Moncloa serán pan comido para Sánchez.
Podemos ha dejado de ser la bestia negra de la que había que mantenerse alejado para el PSOE de Pedro Sánchez. Ahora, el principal partido de la oposición no hace ascos a eventuales acuerdos de gobierno con el partido de Pablo Iglesias. Tampoco es que pretenda darle un trato preferente, pero el secretario de Organización, César Luena, afirmó ayer que lo único que guiará a su formación a la hora de pactar tras los comicios de este año será el interés general y el contenido de las propuestas, no las siglas de sus interlocutores. «Eso vale para todos los partidos -adelantó- excepto para uno; nunca nos verán con el Partido Popular».
No es la primera vez que la dirección del PSOE insinúa algo así. El propio Sánchez admitió el pasado 6 de marzo, en un desayuno informativo, que España camina hacia un escenario de fragmentación del voto que obligará a hilvanar alianzas, y defendió que, en ese escenario, el PSOE está mejor situado que el PP porque siempre ha demostrado mayor capacidad de diálogo con «todos». También dijo entonces que, llegado el momento, no le importaría el ‘quién’ sino el ‘para qué’, pero no fue tan claro como Luena.
Lo cierto es que no hace tanto que plantear un apretón de manos con la formación emergente («hoy no tan emergente», dicen en el PSOE) era poco menos que anatema para buena parte del partido. No para barones como el extremeño Guillermo Fernández-Vara; el valenciano Ximo Puig; el castellano-manchego, Emiliano García Page o el defenestrado líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, pero sí para Susana Díaz.
En el PSOE, salvo entre algunos miembros de la ejecutiva, se sigue dando por hecho que de lo que ocurra el 24 de mayo depende el futuro político de Pedro Sánchez y su aspiración de ser el candidato a La Moncloa. Luena, sin embargo, se mostró convencido de que las primarias serán un paseo militar para el secretario general. Es más, lejos de admitir que la llamada al cierre de filas de Felipe González sea indicativa de una fractura interna, argumentó que demuestra que el ex presidente del Gobierno sabe «de qué va la fiesta en el PSOE».