Diario de León

Diez necesita 14 apoyos en el Pleno para ser alcalde, a Silván le sirve sólo con 10

El socialista necesita mayoría absoluta, con Ciudadanos como apoyo inexcusable, y si no gobernará el PP al ser el más votado

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ÁLVARO CABALLERO | LEÓN
León

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Al socialista José Antonio Diez le hacen falta al menos 14 apoyos en el Pleno de investidura para ser alcalde del Ayuntamiento de León. No puede serlo de ninguna otra manera, haga las sumas que haga. Ni siquiera aunque consiguiese los apoyos de León Despierta, León en Común y la UPL, que le presentarían con 13 papeletas en la votación que deben hacer los 27 concejales que conforman el Pleno. Si no tiene el apoyo de Ciudadanos, más otros dos que pueden salir de los grupos vinculados a Podemos o IU, no tiene nada. Si Gemma Villarroel no le da su apoyo, entonces, al candidato popular, Antonio Silván, le bastará con el apoyo de los diez concejales que tiene para ser investido como regidor, gracias a que es la lista más votada por los ciudadanos.

No caben otras hipótesis de acuerdo a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg). El texto deja claro que para ser investido alcalde un candidato tiene que contar con la mayoría absoluta de los miembros del Pleno y, en ausencia de este margen, de manera directa el gobierno recae en la lista más votada por los ciudadanos. No hace falta ni siquiera una segunda votación, sino que se proclama de manera directa. Un marco en el que, por ejemplo, Diez podría encontrarse con 13 votos de apoyo en el Pleno, al sumar a otras fuerzas políticas, pero sin embargo el bastón de mando lo conseguiría Silván con tan sólo los diez votos de su grupo de concejales. Ahí, la matemática que vale es la de las urnas, no la de los acuerdos entre las fuerzas.

Las dos únicas vías de investidura, por mayoría absoluta de apoyos entre formaciones o por mayoría simple del partido más votado, hacen que Ciudadanos se coloque en el centro del escenario del Pleno. Sin embargo, no tanto como para poder ser alcalde, como ayer dejó entrever su líder, Gemma Villarroel, quien aseguró que no descarta ser alcaldesa, aunque matizó que lo ve como «una opción muy, muy remota». Un paso más en el juego en el que han dado cuatro versiones en apenas cuatro días: en la noche electoral aseguraron que dejarían gobernar a la lista más votada; el lunes, no se cerraron a un acuerdo de investidura con el PSOE, pero sin entrar en el equipo de gobierno; el martes, afirmaron que podrían apoyar a Silván, tras acogerse al argumento de los populares de que García-Prieto no está imputado por el caso de Caja España, a pesar de que podría volver a estarlo en un futuro con la nueva instrucción judicial; y ayer, en la última voltereta, se olvidaron de que en campaña habían mantenido que no serían regidores si no eran la lista más votada, para hablar de que podrían «valorar» coger el bastón de mando. No lo podrían tener en ningún caso porque necesitarían el apoyo del PP o del PSOE y ambos partidos ya han asentado que sólo promoverán investiduras en las que ellos sean quienes se sienten en la Alcaldía.

Por eso, su papel será de juez, pero nunca de parte. Pero incluso ahí tienen dos formas de hacerlo. Para dar la Alcaldía al PSOE necesitan apoyar con sus cuatro votos la investidura de Diez, que tendría que lograr además los de León Despierta o León en Común; mientras que para que se convierta en alcalde Silván pueden intervenir por acción u por omisión: con sus apoyos en el Pleno para que el PP sume los 14 necesarios para la investidura directa o con la abstención o el voto a su propia candidata, lo que llevaría, de manera indirecta, a la proclamación de la lista más votada por los vecinos. En éste último caso se librarían de la polémica sobre el apoyo a una lista en la que va García-Prieto, cuya desimputación del caso judicial de los créditos a Santos Llamas, que aprobó como un miembro más del consejo de Caja España a pesar de los riesgos, es sólo provisional.

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