El reto de remozar los barrios del poniente
El ARU dispone de seis millones de euros para la rehabilitación integral del oeste de la ciudad.

Fachadas del oeste de la ciudad leonesa, que se verán beneficiadas por la renovación del ARU.
El Área de Regeneración Urbana (ARU) (antes ARI) León Oeste tiene objetivos definidos, con la participación del Ministerio de Fomento, que ingresará en el proyecto 2,1 millones de euros sobre los más de seis millones previstos para remozar la cara del poniente de la ciudad, agarrada desde hace años a una cuenta pendiente de renovación. Este cheque que llega del Gobierno Central se añade a los desembolsos que harán el Ayuntamiento y la administración de la autonomía, con 1.500.084,32 euros cada uno, y que deja para los propietarios de las viviendas beneficiadas otros 900.050,59 euros. La aportación de Fomento permite asentar un presupuesto total de 6.000.337,28 euros que se dividirá entre las anualidades 2015, 2016 y 2017. Tres actuaciones que se centrarán en dar continuidad al ARU declarado en 2007 para actuar sobre los barrios de Pinilla, Quevedo, La Vega, La Sal, Armunia y Trobajo del Cerecedo. Una parte de territorio urbano muy castigado por la crisis económica y social que casi sin cesar se ha cebado en el entorno sobre el que llega ahora la renovación. En esa parte se acometerán actuaciones rehabilitación de edificios y viviendas, reurbanización de espacios públicos y demás aspectos específicos.
El plan, que en la fase anterior consiguió llegar a 160 viviendas y 9 locales, apunta como objetivo dentro del presupuesto la rehabilitación de 404 viviendas de las seis zonas de estos barrios populosos de León. Unos beneficiarios potenciales que centrarán la mayor parte de la inversión, con 5.273.137,28 euros de los 6.000.337,28 euros totales. Por encima de este dinero metido de manera directa en las viviendas quedarán otros 525.200 euros para reurbanización de espacios públicos. El fondo, según el planteamiento inicial, dará para 3 ó 4 intervenciones en reurbanizaciones completas de calles o plazas; recuperación de espacios para personas mayores y con minusvalías, a través de mobiliario de ocio y deporte especializado y alumbrado; ajardinamientos; adecuaciones ambientales del Camino de Santiago y mejoras de la movilidad en bicicleta.
Estos son los retos urbanísticos del ARU, la rehabilitación como concepto de reforma urbana, en un esfuerzo por acompasar los barrios de la ciudad para que la huella del tiempo y otras décadas de abandono no dejen cicatrices. Tampoco en las fachadas. La renovación y mejora de infraestructuras, luego de un paréntesis sin demasiada atención, ocupa otra parte del reto de una alcanzar una ciudad homogénea.