Diario de León

Díaz siembra dudas sobre la reforma constitucional que impulsa Sánchez

La presidenta andaluza advierte de que no permitirá una «España a dos velocidades».

Sánchez defendió una revisión de la Constitución.

Sánchez defendió una revisión de la Constitución.

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paula de las heras | madrid
León

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Si creía que pisaba sobre seguro, Pedro Sánchez descubrió ayer que hablar de reforma constitucional es adentrarse en terrenos pantanosos. Y que las dificultades del consenso empiezan en casa. El secretario general del PSOE ha decidido recuperar la propuesta que le dejó en herencia Alfredo Pérez Rubalcaba, un texto en el que se aboga por perfeccionar los aspectos federales del modelo autonómico, blindar derechos y mejorarlos cauces de participación democrática, para incorporarlo a su programa electoral y ese solo movimiento ya ha provocado ruido en sus propias filas.

La puesta en marcha de un nuevo comité de sabios, que ahora debe debatir sobre los cambios ya planteados y analizar si es posible ir más allá, ha coincidido en el tiempo con la presentación del plan con el que los socialistas catalanes concurrirán a las autonómicas del 27 de septiembre. La buena noticia, para el PSOE, es que el PSC ha abandonado la defensa de una consulta sobre la independencia a la escocesa. La mala, es que reivindica el reconocimiento de la «nación» catalana. Y eso levanta ampollas en otros territorios.

Los dirigentes socialistas a los que Sánchez ha encargado coordinar la tarea con los diecisiete expertos constitucionalistas -entre los que hay cuatro catalanes, cuatro andaluces y un vasco- aseguran que en su cabeza no cabe una reforma constitucional que ponga en duda la igualdad entre los ciudadanos o que permita partir la soberanía nacional, pero se niegan a poner puertas al campo o a determinar hasta dónde se podría llegar en otras cuestiones delicadas relativas al reparto competencial o a terminología como la que plantea el PSC.

«Posiblemente, si en 1978 se hubieran puesto el primer día a decir que se iba a llamar al modelo territorial estado de las autonomías, no se habrían puesto de acuerdo en una reforma de la Constitución», argumentó el andaluz Antonio Pradas, que junto a Meritxell Batet y José Enrique Serrano harán de enlace con los ‘sabios’. Su planteamiento parte de la base de que, para hacer posible el diálogo, no hay que ser demasiado concreto. Y así defendió que, aunque al final del proceso los socialistas hagan su propia propuesta, ahora se mantendrá en una cierta ambigüedad. «No vamos a destacar por los nombres que nos puedan desunir, sino por las cuestiones que nos puedan unir» dijo.

Advertencia

Su jefa de filas en Andalucía, sin embargo, sí consideró necesario poner algunos puntos sobre las ‘íes’. Casi al tiempo que Sánchez presentaba en la Casa de Velázquez de Madrid al grupo de trabajo recién constiuido y encabezado por el catedrático granadino Gregorio Cámara, Díaz advirtió de que Andalucía no permitirá ninguna reforma constitucional que permita que en España haya «comunidades a dos velocidades»

Díaz, que se hizo con la presidencia del Comité de Política Federal del PSOE (el que discute sobre asuntos territoriales) en el congreso extraordinario que dio la victoria a Sánchez, tiene claro que va ejercer de autoridad en la materia y a erigirse en guardiana de las esencias del partido para evitar que se deslice por derivas que ya han demostrado tener un importate coste electoral como ocurrió con el Estatut de Cataluña.

En Ferraz niegan que ese peligro exista y abogan por no tensar la cuerda antes siquiera de haber empezado a dialogar. Pero la andanada de la presidenta andaluza, que por otro lado comparte la (algo vaga) propuesta de reforma territorial aprobada por su partido en Granada en 2013, augura mucho debate interno. Debate que puede empezar ya el próximo lunes, en la cumbre de barones que se celebrará en Sevilla.

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