Roca abandona a Artur Mas y Convergència y da su apoyo a Unió

El abogado de la infanta Cristina, Miquel Roca.
Había ‘run run’, pero el respaldo público de Miquel Roca, un histórico de Convergència, a Unió Democrática supuso una sorpresa, una de las pocas en la bronca pero anodina campaña para las elecciones catalanas del 27 de septiembre. El también padre de la Constitución se deshizo en elogios a la formación democristiana por su capacidad de «pacto y acuerdo», sin los que «no hay futuro» en Cataluña. Ni una palabra para los suyos ni para Artur Mas.
El paso dado por Roca, un exponente del sector moderado y de orden de Convergència aunque ya no tenía cargos ni responsabilidades en el partido, puede tener un efecto llamada para ese votante nacionalista poco amigo de las aventuras que asiste desconcertado a la deriva de Mas y su círculo de confianza. Ese es el cálculo que hacen en Unió Democrática, que aspira a recoger a los simpatizantes de Convergència en desacuerdo con el proyecto soberanista.
La operación Roca pretende que visualice y acelere ese trasvase.Un respaldo, por lo demás, necesario ya que los sondeos apuntan a un muy mal resultado de Unió el 27-S. El mejor señala que podría obtener hasta tres escaños, pero la mayoría de las encuestas predice que se quedará fuera del Parlamento de Cataluña por primera vez en sus 84 años de historia.
Para que el histórico dirigente de Convergència se animara a hacer público su apoyo al candidato Ramón Espadaler ha hecho falta que el auténtico líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, haya dejado de ser el foco de atención. No se llevan bien y la enemistad entre ambos viene de muy atrás, de 1992.
Roca tampoco ha tenido sintonía con Mas, y desde su retirada del primer plano de la política en 1996 se ha dedicado con éxito profesional y económico a su despacho de abogados, ahora lleva entre otros asuntos la defensa de la infanta Cristina en el ‘caso Nóos’, y a la asesoría de empresas de todo pelaje.