EL desafío soberanista
La banca amenaza con marcharse de Cataluña si declara la independencia
El Círculo de Empresarios apela «al buen sentido de la ciudadanía» catalana.

El presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane, presenta el documento.
Hasta ahora la banca, como institución, no había hablado de las consecuencias que tendría la independencia de Cataluña, pero ayer lo hizo con claridad meridiana. Las dos mayores asociaciones financieras amenazaron con revisar la presencia de los bancos en Cataluña si se materializa la separación de España. La Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorro (Ceca) justificaron esa drástica medida por los «graves problemas de inseguridad jurídica» que surgirían en una Cataluña independiente excluida de la Unión Europea y fuera del euro.
Es la amenaza más temida por el presidente de la Generalitat, que los bancos con sede en Cataluña, CaixaBank y Sabadell, los blasones financieros de la catalanidad, se fueran con su razón social a otra parte y arrastraran al Santander, BBVA, Popular y Bankia, entre otros, a cambiar de modelo de negocio. Una salida que convertiría a Cataluña en un paria en el mundo financiero. Hasta ahora, Artur Mas había conseguido aplazar un pronunciamiento claro y rotundo de la banca. A lo sumo, los presidentes de CaixaBank y del Sabadell habían hecho conciliadores llamamientos al diálogo. Una tibieza que irritaba en La Moncloa, donde los grandes banqueros mostraban en conversaciones privadas con Mariano Rajoy y los ministros económicos su inquietud cuando no su temor por la espiral soberanista.
La AEB y la Ceca suscribieron una declaración institucional en la que alertaron de que «la exclusión de Cataluña de la zona euro como consecuencia de la ruptura unilateral del marco constitucional», es decir la secesión, acarrearía «graves problemas de inseguridad jurídica». Este panorama «obligaría» a las entidades financieras a «reconsiderar su estrategia de implantación» en Cataluña. Las consecuencias de esta situación serían «la reducción de la oferta bancaria», además de la «exclusión financiera y encarecimiento y escasez del crédito». Un panorama que conduciría a la asfixia financiera del aparato productivo catalán.
Un aviso que con tener un impacto emocional para Mas y los independentistas al privarles de sus señas de identidad financieras también tendría su repercusión fiscal y económica. Si CaixaBank y el Sabadell, por citar a los dos más grandes, trasladan su sede social cambiarían también su domicilio fiscal y pagarían los impuestos lejos de Barcelona.
La AEB y la Ceca señalaron en su declaración que lo mejor es dejar las cosas como están.
El Círculo de Empresarios, el más conservador de la patronal, suscribió la segunda declaración institucional del día y fue un poco más explícito. Su presidente, Javier Vega de Seoane, consideró que «si todo cambia» también sería «bueno» hacer una revisión del texto constitucional. El dirigente apuntó que los empresarios catalanes están «horrorizados» ante el impacto que tendría en sus negocios una separación de España. Pero Vega de Seoane cree que en parte es culpa de ellos porque han reaccionado «un poquito tarde» ya que los planes de Artur Mas son conocidos desde hace muchos meses.
Antes de que el presidente del Círculo hiciera esos comentarios, la organización presentó su declaración institucional también con tenebrosas pinceladas. La entidad empresarial apeló «al buen sentido de la ciudadanía» catalana para que «evite con su voto» la ruptura con España.