El rey transmite en la Eurocámara tranquilidad sobre Cataluña
Da por segura una España «unida y orgullosa de su diversidad».

El rey interviene ante el pleno de la Eurocámara.
No dijo literalmente que la independencia de Cataluña es imposible. El rey, en su papel de árbitro del buen funcionamiento institucional, se cuida siempre de utilizar un lenguaje más neutro y alejado de la contienda política. Pero su mensaje solemne ante el pleno del Parlamento Europeo, reunido ayer en Estrasburgo, fue igualmente claro. «Europa se ha construido sobre la voluntad de sumar y no restar; de aunar y no dividir; de saber compartir y ser solidarios -dijo a modo de preámbulo-; tengan pues sus señorías la seguridad de poder contar con una España leal y responsable hacia el proyecto europeo, con una España unida y orgullosa de su diversidad, solidaria y respetuosa con el Estado de Derecho».
En otro momento histórico, la primera intervención del monarca ante la Eurocámara -una deferencia que su padre sólo disfrutó en 1986, después de la adhesión de España a la Comunidad Europea, y en 1998- podría haber pasado de puntillas sobre este asunto. Sobre todo, porque oficialmente el motivo de la visita era, precisamente, la conmemoración de esos treinta años de nuestro país en el club comunitario. Pero las recientes elecciones autonómicas, planteadas por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, como un plebiscito sobre la independencia, y su incierto resultado, una victoria en escaños pero no en votos de los independentistas, ha generado enormes dudas en la UE acerca de la estabilidad institucional de España.
El rey era consciente de ello -los eurodiputados de los principales partidos nacionales lo constatan día a día- y se mostró contundente. No sólo dio garantías sobre la integridad territorial del país sino que, frente al discurso de las fuerzas secesionistas, que proyectan una imagen del Estado rayano en lo represivo, se lanzó a una encendida defensa del ordenamiento jurídico vigente. «La España democrática de las últimas décadas se ha basado sólidamente en una firme y sincera voluntad de entendimiento de los españoles. Y se ha sustentado en nuestra Constitución», subrayó.
Sobre la crisis de los refugiados, don Felipe reclamó que no se «defraude» a quienes vienen a Europa huyendo de «la violencia y el fanatismo» en busca de «paz, prosperidad y justicia».