Diario de León

Pelea de gallos en la izquierda

Con la excusa de la unidad, Podemos buscaba el fichaje de Garzón y éste pretendía disputar el liderazgo a Iglesias. El partido morado nunca se planteó una alianza con IU.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias.

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R. Gorriarán | Madrid
León

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Se sabrá el 20 de diciembre por la noche, pero la izquierda a la izquierda del PSOE puede haber hecho un negocio ruinoso o una jugada maestra tras el desacuerdo electoral de Podemos a Izquierda Unida. La idea, parecía, era confeccionar candidaturas de unidad popular para asaltar el coto del bipartidismo. Pero se ha parecido más a un intento de fichaje puro y duro del candidato de IU, Alberto Garzón, por parte de Podemos.

El líder de la coalición, entretanto, se ha dejado cortejar con la cabeza puesta en una futura capitanía de la izquierda alternativa con permiso del Pablo Iglesias. En definitiva, una pelea de gallos en la que no se sabe quién ha clavado los espolones a quién.

La historia viene de meses atrás, pero se aceleró tras las elecciones municipales del 24 de mayo. Después de aquellos comicios, el secretario general de Podemos mostró sus cartas a Garzón, al que ofreció integrarse como independiente en las listas de su partido. Hasta manosearon la posibilidad de que encabezara la lista por Málaga. No era nada nuevo. Iglesias hizo la misma operación con Tania Sánchez, aunque ella tuviera que dejar IU para dar el paso.

Pero el joven candidato de la coalición dijo que él solo, no. Que representaba a una formación con un millón y medio de votos en las generales de hace cuatro años, 2.000 concejales elegidos en los últimos comicios locales y cientos de dirigentes políticos. Lo dejaron estar hasta el revolcón de las elecciones catalanas, a las que concurrieron juntos Podemos e IU, y se vieron relegados a una poco vistosa cuarta plaza. Iglesias redobló el cortejo, reunión de amigos en el domicilio de Garzón incluida.

Pero nada. Podemos insistía en que el malagueño riojano de nacimiento, sí, pero sin «la mochila» (el aparato orgánico) de IU. Una oferta imposible. Aceptarla, dice, hubiera sido una traición a la historia de IU y a décadas de trayectoria comunista. Hubiera conseguido, sin duda, el escaño, pero hubiera quedado como un apestado entre los suyos.

Análisis cuidado

El empeño de Iglesias no era un capricho, era la consecuencia de un cuidado análisis. Para salir del cercado de la izquierda y extenderse por los caladeros electorales del centro, Podemos no podía cargar con IU. Mala noticia para la coalición venida a menos. Las candidaturas unitarias con el partido morado eran su salvavidas, y también una mala nueva para Garzón, que veía desmoronarse su proyecto para un futuro liderazgo de la izquierda a la izquierda del PSOE.

Es imposible saber cuáles habrían podido ser los resultados de una alianza de Podemos e IU. Algunas prospecciones apuntan a que en esa sociedad la formación de Garzón habría aportado hasta seis escaños a la caja común. IU en solitario corre el peligro de quedarse con dos o tres diputados. Aunque es una hipótesis engañosa porque el cuerpo electoral no es inerte, se mueve al son de cada cita con las urnas y en cada una de ellas entran en juego multitud de variables.

También hay expertos, como el politólogo Pedro Simón, que sostienen que en las circunscripciones pequeñas, las que eligen de tres a cinco diputados, la alianza de la izquierda no hubiera mordido a los dos grandes.

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