El PP se descose a dos meses de las elecciones y con la ausencia de Rajoy
La vicepresidenta trata de minusvalorar los ataques de Montoro a otros compañeros.
Montoro, durante su intervención en el pleno celebrado en el Congreso.
Era 14 de octubre, pero para el PP fue un miércoles de pasión. En un mismo día el ministro de Hacienda lanzó una ácida e inusual andanada contra algunos compañeros de gabinete, dimitió la líder del partido en Euskadi y una diputada pidió en una carta pública no ir en las listas. A todo esto, Mariano Rajoy, de regreso desde Nueva York, no estaba y Soraya Sáenz de Santamaría ejerció de apagafuegos con la manguera de minimizar los daños para no agrandar el desconcierto.
Lo de Cristóbal Montoro desconcertó, lo de Arantza Quiroga era esperado y lo de Cayetana Álvarez de Toledo fue irrelevante. Pero los tres episodios sumados se mezclaron en un cóctel de difícil digestión para el PP a poco más de dos meses de las elecciones generales. Puso de manifiesto, además, que las difíciles expectativas en las urnas y el nerviosismo de final de legislatura amenazan con hacer saltar las costuras del partido de Mariano Rajoy.
El ministro de Hacienda se quejó en el diario El Mundo de que tiene compañeros en el Consejo de Ministros que «se avergüenzan de ser del PP», que defienden la gestión del Ejecutivo «sin convicción», y que incluso la critican. Montoro individualizó en su colega de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, al que algunos adjudican ambiciones para ocupar una cartera económica si el PP vuelve a gobernar, y al que reprochó no revisar sus ideas sobre financiación autonómica desde 1994 porque es «rehén de su arrogancia intelectual».
En el quirófano
También arremetió contra José María Aznar, su mentor político, por dedicarse al «’business’» y a dar «lecciones desde fuera». «Si quieres ayudar —animó al ex presidente— entra al quirófano. Si no, no moleste. Estamos operando». Hubo estopa asimismo para Rodrigo Rato, porque no es admisible que «alguien de tu renta pueda usar una ‘black’ para ahorrarse unos miles de euros». Tanto el Gobierno y el PP trataron de templar los ánimos. La vicepresidenta dijo que no entendía los comentarios de Montoro como una crítica. Pero en el partido admitieron la preocupación por el cúmulo de sucesos negativos en una jornada. Fuentes del partido reconocen que hay nerviosismo y los resultados de los sondeos y la parsimonia en la confección de las listas, Rajoy ha dicho que hasta mediados de noviembre no se aprobarán, alimentan la intranquilidad.