El empeño de Mas en ser presidente anticipa un bloqueo institucional catalán
La cámara autonómica se constituye hoy con muchas incógnitas sin despejar.

El preisdente catalán, Artur Mas.
La sesión de constitución del Parlamento autonómico dará hoy el pistoletazo de salida a la undécima legislatura en Cataluña, que las fuerzas independentistas, vencedoras en las pasadas elecciones, prevén corto —18 meses— y que plantean como el inicio de la fase final del proceso de construcción de un estado catalán independiente en forma de república.
El secesionismo tiene claro cuál es su objetivo, sin embargo sigue sin ponerse de acuerdo sobre quién tiene que pilotar la nave. Junts pel Sí, la coalición en la que están integrados Convergència y Esquerra y que se quedó a seis diputados de la mayoría absoluta, y la CUP, que obtuvo diez escaños, llevan semanas de negociaciones para formar gobierno, pero chocan en la pieza clave del tablero: el presidente de la Generalitat.
Esta pugna, que embarra el avance en el resto de asuntos de la la negociación (desobediencia, plan de choque social y ruptura), aboca a un arranque de mandato marcado por el bloqueo institucional absoluto, con un Gobierno en funciones casi con toda probabilidad hasta después de navidades, que puede provocar que todo salte por los aires y en el mes de enero y Mas se vea obligado a convocar nuevas elecciones para marzo. Comicios anticipados, que, por cierto, ya no los descarta en público nadie, ni siquiera la CUP.
Los dirigentes de la izquierda radical, CDC y ERC tienen, en cualquier caso, en su mano reconducir la situación. La CUP, si asume, como le insisten desde el Gobierno catalán y desde Convergència, que solo obtuvo 10 diputados (seis veces menos que Junts pel Sí) y que con esa fuerza no es legítimo que imponga el nombre del presidente de la Generalitat. Los portavoces anticapitalistas han dicho tantas veces -y siguen diciendo- que no investirán a Mas, que su marcha atrás se hace cada vez más difícil de justificar entre su militancia. Su idea es forzar la situación al límite, para que quien ceda sea el propio Mas, si se da cuenta de que puede ser un obstáculo para el proyecto independentista.