Diario de León

Rajoy presume de acuerdo con PSOE y C’s y se topa con el ‘no’ de Podemos

El presidente está satisfecho y no aspira a firmar un pacto de Estado frente al secesionismo.

Albert Rivera y Mariano Rajoy durante el encuentro.

Albert Rivera y Mariano Rajoy durante el encuentro.

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nuria vega | madrid
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El presidente del Gobierno asegura que no necesita «papeles» para escenificar el acuerdo de las principales fuerzas políticas para preservar la unidad de España. Mariano Rajoy es más partidario de recabar el apoyo de todos frente al secesionismo catalán que de ponerlo por escrito en un pacto de Estado, que es lo que propone Ciudadanos. Es más, el jefe del Ejecutivo se da ya por satisfecho tras los encuentros mantenidos hasta ahora, sobre todo con el PSOE y la formación de Albert Rivera. «Lo sustancial del acuerdo ya está hecho, todos estamos de acuerdo en la unidad de España», proclamó ayer al término de una intensa jornada de encuentros con las formaciones emergentes en el palacio de La Moncloa.

De los cuatro partidos que encabezan las encuestas para las eleccione del 20 de diciembre, sólo Podemos se quedó descolgado del consenso que persigue el presidente, quien sin embargo no se arrepiente del encuentro con Pablo Iglesias. «Con absoluta franqueza -confesó- nada perdí por haber tenido esa conversación» con el líder de Podemos. El jefe del Ejecutivo se siente cómodo en su nuevo papel de buscar apoyos tras enfundarse estos días el traje de hombre de Estado. «Como presidente del Gobierno, tengo que dirigir esta situación», reivindicó tras asumir la «responsabilidad de liderar la respuesta del Estado» ante lo que considera el «mayor ataque» al ordenamiento constitucional.

Lo primero que intentará resolver el Ejecutivo es la situación de la Tesorería de Cataluña después de que la Generalitat haya confesado no tener recursos para saldar la deuda con las farmacias. Un extremo que ayer aprovechó Rajoy para instar a las autoridades catalanas a cumplir con sus obligaciones y olvidarse de su hoja de ruta de ruptura.

Además, el presidente garantizó que los servicios jurídicos del Estado están trabajando y que determinarán el momento en el que conviene recurrir la moción con la que los secesionistas han arrancado el camino hacia la república catalana en el Parlamento autonómico. En este sentido, pidió a los representantes de las fuerzas antisecesionistas que abandonen el «debate estéril» sobre el mejor momento para proceder.

El presidente de Ciudadanos se volvió a mostrar ayer partidario de impugnar el texto de manera inmediata, aunque suavizó el tono tras la reunión con Rajoy, en la que el jefe del Ejecutivo pidió «confianza» en que el Gobierno actuará. Desde luego, si La Moncloa es fría y la labor del gobernante se desarrolla en soledad, Rajoy encontró ayer con quien empatizar. En varias ocasiones se puso Albert Rivera «en la piel» del presidente, un rol al que aspira. No oculta el líder de Ciudadanos su ambición, y de conseguirlo se ve también llamando a los líderes (en plural) de la oposición para pactar asuntos de Estado.

Atrás quedan los tiempos en los que Rajoy le hacía sentirse «huérfano» frente al reto independentista que avanzaba en Cataluña. Rivera prefiere no volver a denunciar, por ahora, la pasividad que ha intuido en el presidente durante toda la legislatura. «No estoy aquí para mirar atrás, sino al futuro», proclamó al menos satisfecho con que se «abra un espacio para llegar a acuerdos mínimos». Eso sí, nada de juegos y declaraciones sobre la necesidad de diálogo, exige al Gobierno hechos.

Si esperaba conseguir un respaldo explícito a su pacto de Estado en defensa de España, sólo logró la promesa de que el documento sería estudiado. También el líder de Podemos «leerá con atención» el texto, al que dijo no haber tenido acceso. Pero en este caso, el acuerdo parece totalmente inviable.

Pablo Iglesias se fue ayer de La Moncloa como llegó. Con el mismo discurso y sin haber detectado ninguna posibilidad de acercamiento a los postulados del presidente del Gobierno. «No estamos de acuerdo en casi nada», sentenció tras verse con Rajoy. Lo mismo censuró los «frentes antisecesión» que aprecia en los planes del Ejecutivo, que el alineamiento con el Gobierno de PSOE y Ciudadanos, partidos a los que considera «bunkerizados» e «inmovilistas». «No es tiempo de frentes ni de trincheras», espetó Iglesias tras acusar a los populares de haber sido, con su actitud en Cataluña, una «fábrica de independentistas».

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