Diario de León

Mas fracasa otra vez en la investidura, pese a plegarse a las exigencias de la CUP

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cristian reino | barcelona
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Mes y medio después de las elecciones autonómicas, Cataluña sigue sin Gobierno y se ha instalado en la inestabilidad. Artur Mas volvió a fracasar ayer en su segundo intento de salir investido presidente de la Generalitat y deberá seguir negociando con la CUP para tratar de desencallar su elección en un tercer asalto, una situación que no se había dado nunca en la política catalana. El líder nacionalista obtuvo 62 votos a favor (los de Junts pel Sí) y 73 en contra (Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot, PP y la CUP).

A partir de ahora, la presidenta de la cámara, Carme Forcadell, abrirá una segunda ronda de contactos de cara a proponer un nuevo candidato -que a día de hoy y salvo que Junts pel Sí hiciera una pirueta imprevista que nadie contempla de momento- sólo puede ser Mas. Forcadell tiene hasta el 9 de enero y la cámara catalana puede celebrar cuantas votaciones considere necesarias. Pero si justo después de Reyes no hay presidente, la undécima legislatura deberá dar paso a nuevas elecciones.

Aún queda tiempo, algo menos de dos meses, pero los nervios empiezan a atenazar a Junts pel Sí, la coalición que agrupa a CDC y ERC, que tiene prisa. Por primera vez, Artur Mas amenazó a la izquierda radical con la convocatoria de nuevos comicios, de resultado incierto para el secesionismo, que suele pagar en las urnas su falta de unidad.

La investidura se le está empezando a atragantar al dirigente convergente, que no da con la clave para seducir a la CUP, el único partido con el que está negociando y con quien pactó la declaración de inicio del proceso de la creación de un Estado independiente, que el Constitucional ya ha paralizado. Junts pel Sí y la CUP coinciden en que tienen que ir de la mano hasta constituir una república, pero en cambio siguen sin formar un gobierno que pilote el proceso. Como desde el primer día, el problema es Mas.

El término medio que satisfaga a ambas partes es por tanto complicado de hallar, de ahí que la CUP valorará la oferta lanzada por el dirigente nacionalista, que consiste en que si sale elegido se compromete a someterse a una moción de confianza en el mes de julio del año que viene. Su mandato estaría garantizado para 10 meses (la legislatura durará 18). Transcurrido menos de un año, si no recibiera la confianza de la cámara, el presidente de la Generalitat cesaría automáticamente y el Parlamento podría elegir a otro. Una propuesta que se acercaría a la que la CUP ha lanzado en los últimos tiempos de una presidencia rotatoria.

«La oferta que ha hecho es insuficiente, esperamos nuevos movimientos», contestó el líder de la CUP, Antonio Baños, que reconoció el gesto.

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