Mas dejará que sea la CUP quien decida si se repiten las elecciones
El presidente desoye a la oposición, que le pide que repita los comicios.

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas.
Artur Mas está dispuesto a soportar lo que haga falta por apurar sus posibilidades de ser presidente de la Generalitat, aunque sea sobre la campana. Tras tres meses de bloqueo institucional, dos intentos de investidura fallidos, un sinfín de concesiones a la CUP y una asamblea del partido anticapitalista en la que, para sorpresa internacional, el domingo hubo 1.515 asistentes a favor de rechazar su investidura e idéntica cantidad proclive a permitirla, ha decidido no mover ni un dedo y seguir a la espera de que la dirección de la formación asamblearia, el próximo sábado, decida ‘in extremis’ si le hace presidente de la Generalitad o si con su veto definitivo le obliga a repetir las elecciones autonómicas del 27 de septiembre.
Ayer hizo oídos sordos a los llamamientos de propios y extraños para que termine con esta situación, que la oposición coincidió en tildar de «humillación», y convoque a los catalanes de nuevo a las urnas para que sean ellos, y no la dirección de un partido antisistema, quienes decidan si le quieren o no de presidente y si avalan o no su proyecto de Ejecutivo dedicado en exclusiva a llevar a la práctica la ruptura con España. Las reclamaciones llegaron desde Ciudadanos, el líder de la oposición constitucionalita, del PP, del PSC y hasta de los miembros de Podemos en el grupo Catalunya Si que es Pot. Pero también del número dos de Convergència en el Congreso, Carles Campuzano, que dijo que lo vivido en la asamblea de la CUP fue «ridículo», que la legislatura tal como se planteó tras el 27-S, como un frente independentista, «está acabada», y que ya solo ve como salidas o un cambio de alianzas -algo que parece imposible- o la repetición de las elecciones.
Convergència desautorizó poco después a Campuzano, diciendo que era solo una opinión personal, que el partido realizaba la misma apuesta por esperar a la decisión de la CUP que Artur Mas, pero el daño ya estaba hecho.
Si el 9 de enero no se ha investido nuevo presidente de la Generalitat -justo tres meses después del primer intento fallido- la repetición de las elecciones será automática. Y para que ese día Mas pueda repetir en el cargo precisa de los votos de la alianza de Convergència y Esquerra -Junts pel Sí- y de al menos dos votos favorables y ocho abstenciones de la CUP. Un apoyo que le ha negado durante tres meses.
Sin embargo, Junts pel Si y su candidato creen que la formación asamblearia, partida en dos como se vio el domingo, puede estar a punto de sucumbir a la presión y darle el apoyo necesario en la última semana, por lo que han decidido jugárselo todo a una única carta.
Como dejaron claro ayer, ni van a hacer concesión alguna más a la CUP ni van a proponerle un candidato a la Generalitat alternativo a Mas para facilitar que la balanza, en presunto equilibrio, gire a su favor.